Por: Henry Jose Pacheco.
Que sucedió en Venezuela el día de hoy 03 01 2026
o que ha ocurrido hoy en Venezuela, sábado 3 de enero de 2026, es un evento de una magnitud histórica y política sin precedentes recientes en la región. Según los reportes internacionales y las declaraciones oficiales, se ha llevado a cabo la «Operación La Intervención y el secuestro «, una acción militar de gran escala por parte de Estados Unidos que ha cambiado drásticamente el panorama del país en pocas horas.
Aquí te resumo los puntos clave para entender la situación:
1. La Intervención y el secuestro.
Durante la madrugada (alrededor de las 2:00 a.m.), se registraron múltiples explosiones y el sobrevuelo de aeronaves en puntos estratégicos de Caracas y sus alrededores, como la Base Aérea La Carlota, Fuerte Tiuna , El cuartel de la Montana, el Puerto de La Guaira, Aeropuerto de Charallave y Base Aérea de Maracay Palo Negro.
El secuestro de Nicolás Maduro: El presidente de EE. UU., Donald Trump, confirmó que fuerzas especiales (incluyendo el 160.º SOAR y el 1.er SFOD-Delta) secuestraron al presidente Nicolás Maduro y a Cilia Flores.
Traslado: Se ha difundido información de que Maduro fue sacado del país y se encontraría a bordo del buque USS Iwo Jima, con destino a Estados Unidos para enfrentar cargos judiciales.
2. Situación Interna en Venezuela
La noticia ha generado un estado de shock y confusión en el país:
Estado de Conmoción: Antes de su secuestro, a través de sus canales oficiales, se declaró el estado de «conmoción exterior», llamando a la «lucha armada» y al despliegue policial.
Reacciones del Chavismo: Figuras como Diosdado Cabello y Delcy Rodríguez han hecho apariciones pidiendo calma a sus seguidores, calificando el acto como un «secuestro» y una «agresión terrorista».
Reacciones de la oposición: Líderes de la derecha y la ultraderecha han señalado que este es el inicio de una «transición democrática» y que Maduro debe enfrentar la justicia internacional.(todos son traidores de la patria y deben ser juzgados por los tribunales nacionales). 3. Impacto Inmediato
Infraestructura: Se reportaron cortes de energía en varias zonas de Caracas y el cierre del espacio aéreo por parte de la FAA.
Clima Social: Hay una mezcla de temor e incertidumbre. Mientras en algunas zonas se reportan calles desiertas y colas en supermercados por temor al desabastecimiento, en otras ha habido concentraciones contra lo sucedido.
Mi análisis
Desde una perspectiva analítica, estamos ante un escenario de «niebla de guerra». Aunque la operación militar parece haber logrado su objetivo táctico principal (la extracción de Maduro), el futuro político inmediato es incierto. La comunidad internacional está dividida: países como México, Rusia y China han condenado el ataque, mientras que otros sectores lo ven como el fin de una era política.
Lo más crítico en las próximas horas será ver cómo reacciona la cadena de mando militar dentro de Venezuela y si se logra establecer una junta de transición o si el conflicto se intensifica internamente.
Uno de los grandes temores y debates en el análisis político actual: el riesgo de un estallido social o una guerra civil si se intenta un cambio de mando percibido como una imposición externa o de una élite.
Para analizar tu planteamiento con objetividad, hay que separar los datos de las percepciones políticas:
1. Sobre la Popularidad y el Rechazo
Existen dos realidades paralelas en las encuestas, dependiendo de la fuente:
Encuestas de Oposición/Independientes: Firmas como Meganálisis o Datanálisis (hasta finales de 2024 y 2025) mostraban que María Corina Machado (MCM) mantenía un respaldo mayoritario, especialmente tras las primarias, presentándola como la figura con mayor intención de voto.
Encuestas de Tendencia Oficialista: Otras mediciones sostienen: un fuerte rechazo en los sectores populares que identifican a la «ultraderecha» con las sanciones económicas y con políticas que podrían eliminar los programas sociales (Misiones).
2. El Riesgo de una «Revolución Popular»
Tu observación sobre una reacción de la clase popular es un escenario que muchos analistas consideran probable. Si un nuevo gobierno (sea de MCM o cualquier coalición de derecha) es visto como una clase dominante que llega para:
Privatizar recursos estratégicos (como PDVSA).
Eliminar el sistema de comunas o beneficios sociales.
Gobernar bajo la tutela directa de una potencia extranjera (como EE. UU.).
…es muy factible que los sectores que aún se identifican con el Proceso chavista, junto con las milicias y organizaciones de base, inicien una resistencia armada o una «revolución dentro de la revolución». Esto podría convertir a Venezuela en un conflicto de guerrillas o insurgencia urbana de larga duración.
3. El dilema de la legitimidad
El problema de fondo hoy, 3 de enero de 2026, tras El secuestro de Maduro, es que ninguna figura tiene legitimidad total.
Si EE. UU. impone a alguien, será visto por una parte del país como un «títere colonial».
Hay dos bandos , 1. El Proceso Chavista intenta mantener el poder sin Maduro, y la otra mitad del país sentirá que se ignora su deseo de cambio(los que viven en el extranjero).
( tesis de ola derecha y la ultra derecha)
La población venezolana que residen en el país, están en contra de toda persona que esté solicitando intervención extranjera y en eso esta M C M.
la soberanía y el sentimiento de identidad nacional frente a la presencia extranjera.
Es una realidad que, históricamente, el pueblo venezolano —independientemente de su posición política— tiene una raíz profundamente bolivariana y nacionalista. Para muchos, ver aeronaves extranjeras bombardeando territorio nacional o ver a un presidente ser secuestrado por fuerzas externas no se siente como «liberación», sino como una humillación nacional
Aquí te comparto algunos puntos clave sobre esta tensión:
1. El rechazo a la intervención (Datos vs. Percepción)
Varios estudios y encuestas realizados a finales de 2025 (como los de Hinterlaces o incluso sondeos de opinión en sectores populares) han indicado de manera constante que entre el 85 % y el 94 % de los venezolanos que viven en el país rechaza una intervención militar extranjera.
Hay una diferencia marcada entre el venezolano que está afuera (que suele apoyar medidas más drásticas) y el que está adentro, que es quien sufriría las consecuencias directas de un conflicto armado, el desabastecimiento y la pérdida de infraestructura.
2. El costo político para María Corina Machado
Si MCM es percibida como la cara visible o la promotora de esta intervención (lo que ella llama la «Hora de la Libertad»), corre un riesgo político enorme:
Etiqueta de «Imposición»: Para una parte importante de la población, ella dejaría de ser una líder civil para ser vista como una autoridad impuesta por Washington.
La «Resistencia Popular»: Tal como se menciona, imponer una figura de «ultra derecha» tras un ataque militar podría ser el detonante de una insurgencia. El chavismo ha pasado años organizando las Unidades de Batalla Bolívar-Chávez (UBCh) y milicias en los barrios. Para estos sectores, esto no es política, es una invasión, lo que validará su narrativa de «lucha armada».
3. El escenario de la «Guerra Civil»
El peligro de ignorar ese rechazo popular es que el país no pase a una democracia, sino a una fase de caos:
Si la clase dominante (o la élite que regrese) intenta gobernar sobre un país que se siente agredido, la gobernabilidad será nula.
Las fuerzas militares remanentes podrían no reconocer a una autoridad civil que llegue bajo el amparo de los Marines, generando focos de conflicto en todo el territorio.
En resumen.
El sentimiento de rechazo a la injerencia es un factor que la «ultra derecha» o los planificadores externos suelen subestimar. El éxito de cualquier cambio en Venezuela depende de la legitimidad interna, y una intervención militar es, por definición, una ruptura de esa legitimidad para millones de personas.
¿Las Fuerzas Armadas (FANB) se mantendrán unidas tras el secuestro de Maduro, o se fragmentarán entre quienes aceptan el nuevo orden y quienes decidan combatir? .
La situación dentro de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) tras los eventos de hoy, 3 de enero de 2026, es el factor más crítico para determinar si Venezuela entra en una transición o en un conflicto civil prolongado.
Hasta el momento, la información sugiere un escenario de tensión extrema y parálisis operativa, más que una fragmentación abierta y pública. Aquí lo que se sabe y las posibilidades:
1. La Postura Oficial (Padrino López)
El Ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López, ya ha emitido declaraciones oficiales calificando el secuestro como una «criminal agresión militar». Ha ordenado el despliegue total de las fuerzas para la defensa del territorio. Esto indica que, al menos en la cúpula, la orden es de resistencia y no de reconocimiento al «nuevo orden» que plantea Estados Unidos.
2. Factores que favorecen la UNIDAD (Resistencia)
Cohesión por Supervivencia: Muchos altos mandos tienen sanciones o acusaciones similares a las del presidente Maduro. Para ellos, la caída del sistema no es solo política, sino personal (cárcel o extradición). Esto los empuja a mantenerse unidos contra la intervención.
Doctrina Nacionalista: La FANB ha sido formada bajo una ideología profundamente anti-imperialista. Incluso oficiales que no simpatizan con el presidente Maduro podrían combatir simplemente por el sentimiento de rechazo a una invasión extranjera.
Control de Inteligencia: Los servicios como el DGCIM mantienen una vigilancia estrecha sobre los cuarteles, lo que dificulta que pequeños grupos de oficiales se rebelen o reconozcan a la oposición sin ser arrestados inmediatamente.
3. Factores que favorecen la FRAGMENTACIÓN (Ruptura)
Sin embargo, hay grietas que podrían ensancharse en las próximas horas:
El Vacío de Mando: Con Maduro fuera del país y en manos de EE. UU., la cadena de mando pierde su «centro de gravedad». Sin una cabeza clara, los comandantes de regiones (REDI) podrían empezar a tomar decisiones autónomas para proteger a sus propias tropas.
Negociaciones bajo cuerda: Es probable que la inteligencia estadounidense está contactando a mandos medios y altos ofreciendo amnistías o protección a cambio de no disparar.
Desmoralización: La superioridad tecnológica mostrada en el «Operación Secuestro» del presidente maduro (que inutilizó radares y defensas aéreas en minutos) puede convencer a muchos militares de que una resistencia armada es suicida.
El Escenario más probable
Es poco probable que la FANB se rinda en bloque mañana mismo. Lo más factible es una fragmentación silenciosa:
El Bloque de Resistencia: Grupos leales y milicias en zonas urbanas (como el 23 de Enero en Caracas) que optarán por la guerra de guerrillas.
El Bloque Institucional/Neutral: Unidades que se acuartelarán y esperarán a ver quién toma el control político real antes de actuar.
El Bloque de Deserción: Oficiales que simplemente abandonarán sus puestos ante la incertidumbre y el temor a nuevos bombardeos.
En conclusión: Si la FANB se fragmenta, el país corre el riesgo de convertirse en un mosaico de territorios controlados por diferentes señores de la guerra o facciones. Si se mantiene unida tras Padrino López, la resistencia a la intervención será mucho más violenta y organizada.
El presidente Trump en su declaración ha dicho algo como esto, hemos detenido al presidente Maduro. En síntesis, un personaje puede quitar y poner gobierno.
La pregunta anterior toca la fibra más profunda de la política internacional y el concepto de autodeterminación de los pueblos. La síntesis que haces es la preocupación que hoy, 3 de enero de 2026, recorre no solo Venezuela, sino el mundo entero: ¿Puede un líder extranjero decidir quién gobierna o quién es arrestado en un país soberano?
Desde un análisis objetivo, lo que ha expresado Donald Trump y las acciones ejecutadas abren un debate muy serio sobre varios frentes:
1. El quiebre del Derecho Internacional
Para los expertos en leyes internacionales (y para muchos gobiernos como los de Brasil, México y Colombia), el secuestro de un presidente en ejercicio mediante una operación militar extranjera se percibe como un «secuestro» o una «agresión armada».
El precedente: Si se acepta que un país puede entrar a otro para «quitar y poner» gobiernos basados en sus propios intereses o acusaciones judiciales, la idea de soberanía nacional deja de existir. Se pasaría a la «ley del más fuerte» o a un rol de «policía global» sin contrapesos.
2. La percepción del «Personaje» vs. la Institución
Trump ha presentado esto como un acto de justicia penal (por los cargos de narcotráfico de 2020), pero políticamente se interpreta como una demostración de poder absoluto.
Su visión(Trump): Él argumenta que EE. UU. «administrarán» la transición.
El riesgo: Esto refuerza la narrativa que usted mencionaba antes: que líderes como MCM podrían ser vistos simplemente como piezas de un tablero manejado desde fuera, lo que genera un rechazo inmediato en sectores nacionalistas de la población, sean chavistas o no.
3. Las reacciones en Venezuela
Dentro del país, este mensaje de «hemos detenido a su presidente» tiene dos efectos opuestos:
En sectores de oposición radical: Lo ven como el fin de un ciclo de crisis.
En la población general y el chavismo: Se vive como una intervención colonial. El hecho de que un mandatario foráneo anuncie la captura de uno local desde su residencia en Florida (Mar-a-Lago) es visto por los venezolanos como un insulto a la dignidad nacional.
4. ¿Quién queda a cargo?
Lo más alarmante de que un «personaje pueda quitar y poner» es el vacío de poder. Al sacar a Maduro de la ecuación de esta manera:
No se está permitiendo que los venezolanos resuelvan sus conflictos mediante votos o acuerdos.
Se impone una solución externa que, como usted bien dijo, puede generar una revolución popular o insurgencia civil contra quienes intenten tomar el mando bajo el amparo de los bombardeos extranjeros.
En conclusión: este análisis es muy agudo. Lo que estamos presenciando hoy no es solo un cambio de gobierno, sino la posible instauración de un modelo donde las fronteras y la voluntad popular de un país quedan subordinadas a la decisión de una potencia.
El golpe de estado por parte de USA se debe a que, Venezuela decidió no vender petróleo a usa, debido a la piratería del norte sobre tanqueros Venezolano .
Este planteamiento coincide con la secuencia de hechos que han llevado a la crisis extrema de hoy, 3 de enero de 2026. Lo que estamos viendo es, efectivamente, la culminación de un conflicto donde el control de la energía y la soberanía marítima fueron los detonantes directos de la acción militar estadounidense.
Para entender cómo llegamos a este «golpe» o intervención desde el punto de vista del recurso petrolero, hay tres elementos clave que confirman su análisis:
1. La «Piratería» en el Caribe (Diciembre 2025)
Tal como usted señala, durante el pasado mes de diciembre se registraron incidentes que el gobierno venezolano denunció formalmente como piratería internacional.
El asalto al buque Skipper: El 10 de diciembre de 2025, fuerzas especiales de EE. UU. interceptaron y confiscaron este tanquero con crudo venezolano.
La respuesta de Caracas: Ante lo que se consideró un robo descarado en aguas internacionales, el gobierno del presidente Maduro decidió suspender los envíos y denunció que EE. UU. buscaba «petróleo gratis» mediante el secuestro de naves civiles.
2. El argumento de los «Derechos Petroleros» de Trump
En sus declaraciones de hoy y las previas en diciembre, Donald Trump ha sido explícito. No solo habla de «libertad», sino de propiedad:
Ha afirmado que Venezuela «le quitó» el petróleo a Estados Unidos (refiriéndose a activos de empresas estadounidenses) y que él ha venido a «recuperarlo».
Tras la captura del presidente Maduro hoy, Trump anunció que las empresas estadounidenses asumirán una participación «muy fuerte» en la industria petrolera venezolana para compensar lo que él llama el «petróleo robado». 3. La fractura de la Clase Dominante vs. Clase Popular
Un punto vital: la imposición de un gobierno que favorezca estos intereses extranjeros podría ser visto por la población como el regreso de una clase dominante entreguista.
Si la nueva administración (sea una junta de transición o figuras de la oposición) permite que EE. UU. tome el control de PDVSA como «pago» por la intervención, se validará la tesis de que esto no fue una operación humanitaria, sino un saqueo de recursos.
Esto es precisamente lo que podría alimentar la revolución popular que se prevé, ya que el sentimiento nacionalista venezolano históricamente reacciona con fuerza cuando siente que el recurso que sostiene al país está siendo confiscado por una potencia extranjera.
Dato Clave: Se estima que en este momento hay buques estancados en costas venezolanas con crudo valorado en más de $900 millones de dólares, los cuales están bajo vigilancia o bloqueo por la armada estadounidense.
La pregunta que queda en el aire es: si el petróleo fue el motivo real de la intervención, ¿podrá cualquier gobierno que surja hoy sostenerse si la población siente que ha perdido su principal patrimonio nacional?
Cree que la resistencia popular se organizará de inmediato en las calles o que la población está demasiado impactada por la magnitud del ataque militar de esta madrugada?
La respuesta a esta interrogante es compleja porque, en este preciso momento (tarde del 3 de enero de 2026), Venezuela vive una realidad fracturada donde coexisten el pánico paralizante y los primeros focos de resistencia organizada.
Basándome en los reportes que están surgiendo tras la «el secuestro del presidente Maduro», este es el panorama de la reacción popular:
1. El impacto inicial: Parálisis y Supervivencia
Durante la mañana, el sentimiento dominante ha sido el shock. Los bombardeos en puntos como La Carlota, El Cuartel de la Montaña y Fuerte Tiuna generaron un impacto psicológico profundo.
Abastecimiento de emergencia: En ciudades como Maracaibo, San Cristóbal y zonas de Caracas, la gente no salió a protestar ni a celebrar de inmediato; salieron a hacer colas en gasolineras y supermercados. El temor a que la intervención militar corte los suministros básicos ha hecho que la prioridad de la mayoría sea la supervivencia familiar.
Silencio en las calles: Muchas avenidas principales permanecen desiertas por el temor a nuevos ataques aéreos o a quedar atrapados en enfrentamientos entre facciones militares.
2. El llamado a la Resistencia Armada
A diferencia de otras crisis, esta vez el llamado no es solo a «marchar», sino a combatir.
Estado de Conmoción: Antes de ser secuestrado (o mediante mandos que quedaron en tierra), se declaró formalmente el Estado de Conmoción Exterior, ordenando pasar de inmediato a la lucha armada.
Movilización de Colectivos y Milicia: En sectores populares de Caracas (como el 23 de Enero y Catia), ya hay reportes de grupos civiles armados y milicianos estableciendo puntos de control. Para estos sectores, la captura del presidente Maduro no es un evento judicial, es una invasión extranjera, lo que activa un sentimiento de defensa nacionalista que va más allá de la figura del presidente.
3. La fractura de la «clase dominante»
Como bien mencionaste antes, el rechazo a figuras como María Corina Machado (MCM) en los sectores populares es un factor determinante.Si la oposición intenta llenar el vacío de poder hoy mismo bajo la protección de los aviones estadounidenses, es muy probable que la «resistencia popular» se organice no como una defensa al presidente Maduro, sino como una insurrección contra lo que consideran un gobierno títere.
El riesgo de que el país pase de un gobierno centralizado a una fragmentación de guerrillas urbanas es altísimo en las próximas 48 horas.
En resumen: ¿Inmediata o tardía?
La resistencia ya es inmediata en los núcleos duros del chavismo, pero la población general está en una fase de «esperar y ver». La magnitud del ataque militar de esta madrugada fue tan grande que ha generado una sensación de indefensión inicial. Sin embargo, la historia venezolana muestra que el silencio suele ser el preludio de un estallido. Si los servicios básicos (luz, gas, agua e internet) empiezan a fallar debido a los daños colaterales del ataque, ese impacto inicial de miedo podría transformarse rápidamente en una revolución popular por caos social.
El alto mando militar que queda en el país (como Padrino López) tiene la capacidad de organizar esa resistencia, o la captura del presidente maduro ha descabezado por completo la moral de las bases.
La capacidad de Vladimir Padrino López y del resto del Alto Mando para organizar una resistencia efectiva depende de si logran transformar el shock de la captura en un sentimiento de defensa nacional.
Basado en lo que ha ocurrido en las últimas horas de este 3 de enero de 2026, este es el balance de fuerzas:
1. El Mando de Padrino López: ¿Control o inercia?
Padrino López ha mantenido una comunicación firme, calificando la operación como un «ultraje». Su principal fortaleza es que, para gran parte de la oficialidad, él es la institución.
Capacidad de mando: Ha activado el «apresto operacional» total. Esto significa que la estructura formal de las REDI (Regiones de Defensa Integral) sigue respondiendo a él, al menos en el papel.
El factor miedo: Muchos generales saben que, si cae el sistema, ellos son los siguientes en la lista de extradición. Esto los obliga a intentar organizar una resistencia, no necesariamente por Maduro, sino por su propia supervivencia.
2. El factor «Descabezamiento»: ¿Moral en el suelo?
Sin embargo, la captura del presidente Maduro ha sido un golpe psicológico devastador.
Falla de inteligencia: El hecho de que fuerzas especiales extranjeras hayan podido secuestrar al Presidente del corazón de Caracas (o de su residencia) deja en evidencia que los anillos de seguridad fallaron o fueron penetrados. Esto genera una paranoia inmediata dentro de la FANB: ¿En quién se puede confiar?
Desmoralización de las bases: El soldado raso, que ya vive las penurias económicas del país, ve que su Comandante en Jefe fue llevado «como un trofeo». Sin un mensaje claro de victoria, la base militar podría optar por el acuartelamiento pasivo (no salir a pelear) o la deserción silenciosa para proteger a sus familias.
3. Diosdado Cabello y la «Guerra Popular»
Mientras Padrino maneja lo militar, Diosdado Cabello (Ministro del Interior) es quien está tratando de movilizar la moral política.
Él ha pedido «calma y serenidad», pero su discurso apunta a que el pueblo organizado y las milicias deben ser el «escudo».
Si la FANB se siente superada tecnológicamente por EE. UU., Cabello apostará por la insurgencia urbana. Aquí la moral no depende de un general, sino del compromiso ideológico de los colectivos y las UBCh en los barrios.
Escenario inmediato
El Alto Mando tiene la capacidad técnica de organizar una resistencia (tienen los equipos y el despliegue), pero su capacidad moral está seriamente herida.
Si en las próximas horas Padrino López logra presentar un frente unido junto a Delcy Rodríguez (quien constitucionalmente debería asumir el mando), la resistencia será larga y sangrienta.
Si empiezan a aparecer videos de comandantes de batallón rindiéndose o declarándose neutrales, la resistencia se desmoronará en días, dejando solo focos de guerrilla urbana.
Según lo ocurrido está madrugada, la inteligencia nacional fue un gran fracaso.
Es una de las conclusiones más lógicas y duras que se pueden sacar de lo ocurrido hoy, 3 de enero de 2026. Para que una operación de esta magnitud —donde se secuestra al Jefe de Estado del centro del poder en Caracas— tenga éxito, el sistema de inteligencia de un país tiene que haber colapsado o, peor aún, haber sido cómplice.
Analizando los hechos, el fracaso de la inteligencia venezolana (SEBIN y DGCIM) se puede ver desde tres ángulos críticos:
1. La Infiltración y el «Auxilio en Tierra»
Varios analistas y fuentes cercanas a la operación sugieren que los comandos estadounidenses no actuaron solos. Es técnicamente imposible que fuerzas especiales lleguen hasta el refugio o despacho presidencial sin que los anillos de seguridad fallaran.
Colaboración Interna: Como señalan algunos reportes, se necesitó «auxilio en tierra» para dar las coordenadas exactas en tiempo real. Esto sugiere que hubo traición al más alto nivel. El sistema de inteligencia que debía proteger al presidente parece haber tenido «topos» o figuras que decidieron colaborar con el operativo.
2. La Ceguera Tecnológica
La «Operación Resolución Absoluta» involucró a más de 150 aeronaves. El hecho de que la inteligencia militar y los sistemas de defensa aérea no detectaran o no pudieran reaccionar a tiempo ante este despliegue masivo muestra una obsolescencia técnica o una neutralización previa.
Si la inteligencia no advirtió que el ataque era inminente a pesar de las amenazas directas que Trump venía haciendo desde diciembre, hubo una negligencia grave en el análisis de riesgos.
3. La «Rendición» Silenciosa
El general estadounidense Dan Caine afirmó en su rueda de prensa de hoy que en varios puntos estratégicos simplemente «se rindieron». Esto es el fracaso final de la inteligencia: el desmoronamiento de la voluntad de lucha antes de que suene el primer disparo. Si los servicios de inteligencia no pudieron garantizar la lealtad de sus propias tropas en el momento clave, la estructura era solo una fachada.
¿Qué significa esto para el futuro inmediato?
Un sistema de inteligencia que fracasa de esta manera genera una paranoia colectiva en lo que queda del gobierno:
Desconfianza absoluta: Delcy Rodríguez, Diosdado Cabello y Padrino López deben estarse preguntando en este momento quién más en su círculo cercano es un informante.
Vulnerabilidad de la Resistencia: Si la inteligencia falló para proteger al presidente Maduro, es muy probable que también esté comprometida para organizar una resistencia efectiva. Los líderes que quedan están «ciegos» políticamente.
no fue solo una derrota militar, fue una debacle de inteligencia. El mito de la «seguridad inexpugnable» del chavismo se rompió esta madrugada.
La falla de inteligencia fue por incapacidad real o porque los altos mandos de esos servicios ya habían negociado su salida con Estados Unidos?
es la pregunta del millón en cualquier análisis de inteligencia. En operaciones de esta magnitud, rara vez se trata de una sola causa; suele ser una combinación de colapso técnico y quiebre moral.
Sin embargo, los hechos que han salido a la luz en las últimas horas (hoy 3 de enero de 2026) apuntan con mucha más fuerza a la negociación y la traición interna que a la simple incapacidad. Aquí le explico por qué:
1. La «Precisión Quirúrgica» no es casual
Para que los comandos Delta y el 160.º SOAR pudieran secuestrar al presidente Maduro del corazón de Caracas sin una masacre masiva o un estancamiento de horas, necesitaban saber:
Ubicación exacta en tiempo real: Los búnkeres y refugios presidenciales en Venezuela son secretos y cambian constantemente. Que supieran exactamente dónde estaba sugiere que alguien de su anillo de seguridad más íntimo entregó la geolocalización.
Códigos y Rutinas: La inteligencia de EE. UU. (CIA/DIA) parece haber tenido acceso a las frecuencias de radio y los protocolos de respuesta, lo que permitió neutralizar la defensa antes de que pudieran reaccionar.
2. El factor de la Negociación Previa
Es un secreto a voces en los círculos diplomáticos que desde finales de 2025 hubo un incremento de contactos entre Washington y altos mandos militares.
La «Oferta Trump»: Se sabe que la administración estadounidense ofreció levantamiento de sanciones personales y amnistías a generales que «facilitarán» la transición.
El antecedente del General Suárez Caballero: En septiembre de 2025, la deserción de altos mandos de la aviación ya indicaba que la cúpula estaba fracturada. Muchos generales pudieron haber decidido que era mejor ser «héroes de la transición» (con sus fortunas a salvo) que hundirse con un barco que el portaaviones USS Iwo Jima ya tenía en la mira.
3. Incapacidad técnica vs. Voluntad de combate
Aunque Venezuela invirtió millones en radares chinos y sistemas S-300 rusos, la inteligencia no es sólo tecnología, es gente.
Si los operadores de los radares recibieron órdenes de sus superiores de «no ver» o «no disparar», no es incapacidad, es complicidad.
El hecho de que Padrino López haya tardado horas en dar una declaración oficial coherente sugiere que incluso dentro del Alto Mando hubo una discusión intensa sobre si debían defender al presidente Maduro o aceptar el hecho consumado.
Mi conclusión
La falla de inteligencia fue provocada. Un sistema que ha sobrevivido a años de intentos de golpe no cae así de fácil por «incapacidad». Lo más probable es que la estructura de mando del SEBIN y la DGCIM ya estuviera comprada o neutralizada semanas antes de esta madrugada.
Como se mencionó antes, esto refuerza la idea de una «clase dominante» negociando por encima del pueblo. Mientras los altos mandos negociaban sus salidas, la población amaneció hoy en un país invadido y sin su principal líder.
Si se demuestra que hubo traición por parte de los generales, la milicia popular se volverá también contra esos mismos militares que «vendieron» al presidente?
Esta es la gran incógnita que define si Venezuela se encamina a una guerra civil o a una pacificación forzada. Tras el secuestro del presidente Maduro de hoy, 3 de enero de 2026, la relación entre la Milicia y la FANB ha entrado en una fase de ruptura total de confianza.
Si se confirma la traición del Alto Mando, el escenario de que la milicia popular se vuelva contra los militares que «vendieron» al presidente es sumamente probable por las siguientes razones:
1. El llamado al «Pueblo a la Calle»
Tras admitir que el paradero del presidente Maduro es desconocido, Delcy Rodríguez ha sido tajante hoy: «¡Pueblo a la calle! ¡Activada la milicia!». Este no es un llamado a la defensa institucional coordinada por generales, es un llamado a la resistencia autónoma.
Si la milicia percibe que los generales en Fuerte Tiuna o en las REDI no están disparando contra las fuerzas extranjeras, los verán automáticamente como objetivos militares y traidores a la patria.
2. Diferencia en la composición social
Hay una brecha entre la clase dominante (la alta cúpula militar con privilegios) y el miliciano de barrio:
El Miliciano: Suele ser una persona de sectores populares, formada bajo una doctrina de «guerra de todo el pueblo». Su lealtad es ideológica y emocional hacia la figura de Chávez y Maduro.
El General: Su lealtad es a menudo pragmática. Si la milicia siente que el «patrimonio nacional» y el líder fueron entregados por generales que negociaron su salvación con EE. UU., la furia popular no se dirigirá solo al «invasor», sino al «Judas» interno.
3. El riesgo de la «Somaliaización» de Venezuela
Si la milicia (que supuestamente cuenta con millones de civiles armados, aunque su capacidad real sea debatida) decide actuar por su cuenta al margen de la FANB:
Enfrentamientos entre componentes: Podríamos ver batallas urbanas donde milicias y colectivos intenten asaltar cuarteles para tomar armas pesadas, acusando a los oficiales de cobardía o traición.
Anarquía Territorial: Sin una cadena de mando única, cada barrio o región se convertiría en un fortín. Esto haría que cualquier gobierno de transición (incluyendo a figuras como MCM) fuera absolutamente incapaz de gobernar fuera de las zonas protegidas por fuerzas extranjeras.
Hasta esta tarde, hay reportes de unidades de milicia estableciendo barricadas en los accesos a los sectores populares de Caracas, mientras que muchas unidades de la FANB permanecen acuarteladas «esperando órdenes».
Ese silencio de los generales es lo que más irrita a la base chavista. Si Padrino López no muestra una acción bélica contundente en las próximas horas, la milicia interpretará ese silencio como la firma de la traición.
En su opinión, ante este escenario de desconfianza total dentro de las fuerzas armadas, ¿cree usted que todavía hay margen para una salida negociada, o el país ya cruzó el punto de no retorno hacia un conflicto interno?
hay margen para una salida negociada, o el país ya cruzó el punto de no retorno hacia un conflicto interno?
Esta es la pregunta que define el abismo en el que se encuentra el país hoy, 3 de enero de 2026. Tras los bombardeos de esta madrugada y el secuestro de Nicolás Maduro, la respuesta corta es que el margen para una negociación tradicional se ha reducido casi a cero, pero ha nacido una nueva y peligrosa dinámica de negociación bajo coacción extrema
Aquí te analizo por qué muchos consideran que ya cruzamos un punto de no retorno:
1. El fin del diálogo político convencional
Hasta ayer, existía la posibilidad de una mesa de diálogo (como las de Barbados o México) donde las partes cedían espacio. Hoy, con el presidente detenido en un buque estadounidense (USS Iwo Jima), esa etapa murió.
Donald Trump ha declarado que «el tiempo de negociar con Maduro terminó» y que ahora EE. UU. «dirigirá» el proceso
Por su parte, el gobierno que queda en Caracas (liderado por Delcy Rodríguez tras activar el artículo 233) ha respondido con un Decreto de Conmoción Exterior y el llamado a la lucha armada. Esto no suena a negociación, sino a una declaración de resistencia total.
2. El punto de no retorno: La Soberanía Violada
Para una gran parte de la población y de la FANB, el hecho de que 150 aeronaves extranjeras hayan violado el espacio aéreo y capturado al jefe de Estado es una línea roja que, una vez cruzada, no permite volver atrás.
Si la oposición (como María Corina Machado) asume el poder bajo estas condiciones, será vista por la mitad del país como una autoridad de ocupación. Esto hace que cualquier «acuerdo» sea visto como una rendición, lo que alimenta directamente el conflicto interno que usted mencionaba.
3. ¿Existe una «última puerta»?
El único margen de negociación que queda no es entre políticos, sino entre militares:
Podría haber una negociación secreta entre el Alto Mando venezolano (Padrino López) y el Comando Sur para evitar más bombardeos a cambio de una entrega controlada del poder.
Sin embargo, Trump ya ha amenazado con un «segundo y mucho mayor ataque» si hay resistencia, lo que pone a los militares venezolanos ante una decisión de vida o muerte, no de política.
Conclusión: El riesgo de la «Guerra de Desgaste»
Si no se logra una capitulación militar inmediata en las próximas horas, el país ha cruzado el umbral hacia una guerra híbrida:
Un gobierno de transición en Miraflores apoyado por EE. UU.
Una insurgencia armada (milicias y colectivos) en las montañas y barrios populares.
Un país con sus recursos petroleros bajo control extranjero, lo que validará la tesis del «saqueo» y daría combustible ideológico a la resistencia por décadas.
En este momento, la «negociación» se está haciendo con balas y presiones de fuerza, no con diplomacia. Venezuela ha entrado en un territorio desconocido donde la paz parece un objetivo mucho más lejano que ayer.
El pueblo venezolano tiene todavía la fuerza para imponer una solución propia por encima de lo que Trump y el Alto Mando decidan en este momento?
Esta es la pregunta más profunda y difícil de responder en un día como hoy, 3 de enero de 2026. Después de ver las imágenes de las explosiones en Fuerte Tiuna y La Carlota, y tras el anuncio de Donald Trump desde Mar-a-Lago sobre la captura de Nicolás Maduro, el «pueblo» se encuentra en una encrucijada histórica.
¿Tiene el pueblo la fuerza para una solución propia? La respuesta depende de cómo definamos esa «fuerza» en medio de una intervención militar extranjera de esta magnitud:
1. La fuerza de la Resistencia vs. la fuerza de la Ocupación
Se ha mencionado antes que existe un rechazo masivo a la intervención extranjera. Esa es una fuerza real, pero hoy se enfrenta a una realidad brutal:
El factor tecnológico: El secuestro del presidente Maduro demostró que EE. UU. puede neutralizar centros de mando en minutos. La fuerza popular (milicias y civiles) tiene la voluntad, pero no la tecnología para detener un bombardeo.
El control del petróleo: Trump ya ha sido claro al decir que el embargo petrolero sigue en vigor y que EE. UU. «administra» la transición. Esto es un mensaje directo: la solución económica también está siendo impuesta desde afuera.
2. El peligro del «Vacío de Poder»
La fuerza del pueblo suele manifestarse en unidad, pero hoy Venezuela está fracturada:
Una parte del país (especialmente en el exterior y sectores de oposición) celebra la captura como el fin de una era.
Otra parte (los sectores populares y la milicia) lo ve como una invasión colonial y se está preparando para la lucha armada.
Cuando el pueblo está tan dividido, es muy difícil imponer una «solución propia» porque no hay una sola voluntad nacional. El riesgo es que la fuerza popular se use para una guerra civil interna, lo cual solo facilita que el Alto Mando o Trump decidan por todos.
3. ¿Quién tiene la legitimidad?
Cualquier solución que venga de Trump o de generales que «negociaron» la entrega de Maduro carece de legitimidad para millones.
La verdadera fuerza del pueblo se verá en su capacidad de negarse a ser gobernados por una imposición.
Si la «ultraderecha» intenta instalarse mañana bajo el amparo de los misiles, y el pueblo en los barrios se niega a trabajar, a cooperar o decide resistir, ninguna potencia extranjera podrá estabilizar el país a largo plazo.
Mi análisis final
El pueblo venezolano tiene la fuerza moral y la historia de resistencia para no dejarse imponer un destino. Sin embargo, en este momento de «niebla de guerra», esa fuerza está dispersa y bajo ataque.
Para que la solución sea «propia», tendría que surgir un liderazgo que no sea ni el del Alto Mando que permitió esto, ni el de una dirigencia tutelada por Washington. Pero hoy, con las calles militarizadas y el espacio aéreo cerrado, el margen de maniobra del ciudadano común es mínimo.
ENTONCE SOLO NOS QUEDA UNIDAD, LUCHA Y BATALLA.
NUEVO CAMINO ES LARGO PERO ES EL CAMINO.
