Doctrinas perversas.

Por Vladimir Castillo Soto

Los Estados Unidos de Norteamérica (EE. UU.) en los últimos seis meses ha presentado dos documentos, la Estrategia de Seguridad Nacional1 (NSS, por sus siglas en inglés) y la Estrategia de Defensa Nacional2 (NDS, por sus siglas en inglés), que forman parte de sus llamadas doctrinas de seguridad, las cuales a pesar de su poco tiempo de emitidas, han tenido, y probablemente tendrán aún más, graves consecuencias para la soberanía, la paz y la tranquilidad de América Latina, el Caribe y el mundo.

Los lineamientos propuestos en estos documentos, claramente se alejan de la Carta Fundacional de las Naciones Unidas (NN. UU.) y del resto del llamado derecho internacional, del multilateralismo así como de su iniciativa de “un mundo basado en reglas”, en el cual el imperialismo establecía normas a su antojo y según sus necesidades del momento y las violaba u obligaba a acatarlas tratando de expandir, o al menos de mantener, su hegemonía a nivel planetario.

Con estas últimas líneas rectoras, se quita EE. UU. la careta y asume que su supremacía se debe imponer forzosamente, a través de una nueva “doctrina” definida como “la paz por la fuerza”, que implica una nueva colonización del Sur Global.

La agresión militar de los EE. UU., no autorizada por el Consejo de Seguridad de las NN. UU., en contra de la República Bolivariana de Venezuela el 3 de enero de 2026 fue, por ende, una acción ilegal, que violó la Carta de las NN. UU. Los caídos en combate, venezolanos y cubanos que protegían al presidente Maduro y su familia, así como aquellos que fueron asesinados en otros espacios militares o civiles y el mismo secuestro de presidente Maduro y su esposa, diputada Cilia Flores, son crímenes de guerra y, más temprano que tarde, el presidente de EE. UU., su secretario de guerra y los oficiales a cargo de la operación, deberán ser juzgados por sus actos.

De igual manera, las ejecuciones extrajudiciales y, por lo tanto ilegales, realizadas por fuerzas militares estadounidenses, así como sus actos de piratería efectuados en el Caribe, el Atlántico y el Mar Indico, son crímenes que también deberán ser juzgados.

Las amenazas a Groenlandia, Canadá, Cuba, México, Nicaragua, Colombia y Panamá violan de nuevo y flagrantemente la Carta de las NN. UU., la cual prohíbe las amenazas y el uso de la fuerza militar explícitamente.

El apoyo desvergonzado y la participación de EE. UU. en el genocidio sionista en Palestina y las agresiones contra Libano e Irán, asesinando líderes espirituales y niñas y niños sin contemplación, así como el apoyo al régimen nazi y corrupto de Ucrania y la venta de armas y el estímulo a Taiwan para continuar con su actitud arrogante y secesionista son muestra inequívoca de que un grave peligro está embistiendo a la humanidad entera.

Los ejemplos esbozados, tienen buena parte de su basamento en los mencionados documentos doctrinarios que, pretenden demostrar en la práctica como dominan su “patio trasero” y como tienen el poder para amedrentar al resto del mundo.

Es lamentable que funcionarios de entes multilaterales, que deben hacer prevalecer el derecho internacional, estén al servicio de este perverso sistema. Algunos son chantajeados por sus bajezas personales, otros son serviles por convicción (supremacistas, fascistas o racistas) y un gran grupo son comprados con el sucio dinero del imperialismo y del sionismo. Estos sujetos logran que los organismos que dirigen persigan los fines y los intereses de los EE. UU. y sus socios.

La Agencia Internacional de Energía Atómica, el Consejo de Derechos Humanos de las NN. UU., el equipo del Secretario General de las NN. UU., la Organización de Estados Americanos, la Cumbre de las Américas, el Escudo de las Américas, la Cumbre de la Democracia, el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, la Corte Penal Internacional, el Comité Olímpico Internacional, la Federación Internacional de Fútbol Amateur y otros entes multilaterales, siguen claramente las directrices del Occidente Colectivo.

Además, en estos documentos, se abrogan los estadounidenses el derecho de imponerle a los países del continente americano con quien relacionarse, a quien comprar y con que comprar, pretenden prohibir las relaciones económicas con China, Rusia, Irán, República Popular Democrática de Corea, Cuba. Es lamentable que hayan gobiernos que de manera grotesca y apátrida, se suman a las de manera unilateral a las condiciones impuestas.

Es necesario y urgente que los pueblos que están por fuera de ese nefasto clan, que suman al menos el 85 % de la población mundial y más del 75 % de los países pertenecientes a las NN. UU., se organicen y logren hacer valer sus derechos en todos los entes multilaterales, rescatándolos y poniéndolos al servicio de toda la humanidad. Es importante que las grandes mayorías vivan bien y solo lo lograrán luchando contra aquellos que históricamente lo robaron, lo esclavizaron, lo han explotado y que pretenden con sus perversas doctrinas continuar haciéndolo.

Con Bolívar terminamos diciendo: “[…] Por fortuna se ha visto con frecuencia un puñado de hombres libres vencer a imperios poderosos”3.

1Estrategia de seguridad nacional de EE. UU.. 2025. Tomado el 01/04/2026 de https://ladiscrepancia.com/wp-content/uploads/2025/12/2025-National-Security-Strategy.en_.es_.pdf

2Estrategia de Defensa Nacional. 2026. Tomado el 01/04/2026 de https://media.defense.gov/2026/Jan/23/2003864773/-1/-1/0/2026-NATIONAL-DEFENSE-STRATEGY.PDF

3Lecuna, Vicente. 1947. {Obras Completas de Bolívar}, tomo I, p.p. 355-357. Editorial Lex, La Habana

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