Elecciones Brasil 2026, una batalla contra el imperialismo.

Por: Vladimir Castillo Soto

Las amplias elecciones que el próximo 4 de octubre tendrán lugar en Brasil, en las que se
elegirán presidente, gobernadores y legisladores, son de importancia estratégica para
nuestra Abya Yala y para todo el globo terráqueo. Brasil es el 5to país más extenso, está
entre las 10 economías más grandes y demográficamente ocupa el séptimo lugar en el
mundo.


Por otra parte, el Brasil de Luiz Inácio Lula da Silva, del Partido de los Trabajadores (PT),
forma parte de los BRICS, quienes vienen abogando por un orden mundial más justo y
equilibrado; su principal socio comercial es China, con una tendencia al crecimiento en su
intercambio comercial; ha hecho fuertes críticas al ente sionista que, con la ayuda de los EE.
UU., está ejecutando un genocidio contra el pueblo palestino. Todo lo anterior lo convierte en
el principal objetivo del presidente Trump en el hemisferio. Ya le ha impuesto a las
importaciones de EE. UU. desde Brasil, entre el 12.5 % y el 50 % de aranceles, lo que ha
hecho descender las exportaciones brasileñas hacia los EE. UU. a sus niveles más bajos
desde 1997, lo que ha afectado negativamente su economía, expresado esto, en el bajo
crecimiento de su PIB durante 2026.
Trump y su secretario de Estado, Marco Rubio, se han estado pronunciando a favor de la
candidatura de Flavio Bolsonaro y criticado ferozmente el juicio que se le siguió a Jair
Bolsonaro, por el intento del golpe de Estado, llegando al extremo de tomar medidas
coercitivas unilaterales contra el juez que llevó la causa.
La intromisión de los EE. UU. en los asuntos internos de otros países es bien conocida. En
Nuestra América han derrocado decenas de gobiernos e instalado dictaduras militares, han
desestabilizado gobiernos legítimos, han bloqueado e impuesto medidas ilegales e
inhumanas contra pueblos enteros y han llegado a violar la soberanía de varios países con
agresiones militares directas: México, Cuba, Haití, Nicaragua, República Dominicana,
Panamá, Granada y Venezuela son ejemplo de ello. Han manipulado elecciones
abiertamente, teniendo los últimos 18 meses los ejemplos de Honduras, Ecuador, Colombia y
Perú, donde, de manera grotesca y descarada, han impulsado candidatos, amenazado a la
población con bloquear el envío de remesas, amedrentado a los gobiernos y empresarios
con elevar aranceles y han utilizado sus mecanismos de manipulación y desinformación
contra amplios sectores de la población, utilizando técnicas como la Big Data, los algoritmos
de las redes sociales y buscadores y la última tendencia que es el uso de la inteligencia
artificial como una más de estas nefastas herramientas.
La injerencia de EE. UU. en los asuntos internos de decenas de países, ha quedado
registrado en diversos libros, como los de William Blum (2005) y (2006), Guenther Roppel
(2005) y Luis Suárez Salazar (2006) entre otros. En el caso brasileño ya en 1960 los
militares, por presión de la embajada yanqui, exigieron y lograron la salida del presidente
Quadros, quien pocos meses antes de ser destituido había otorgado la máxima
condecoración, para autoridades extranjeras, al Che Guevara. En 1964 le darían un golpe de
Estado al presidente Joao Goulart, poco después de anunciar la expropiación y redistribución
de tierras privadas y la nacionalización de refinerías de petróleo y lograrían la destitución de
la presidente Dilma Rousseffa del PT, a través de un impeachment, en 2016.

Por otra parte, el candidato con mayores posibilidades de disputar la presidencia a Lula, es el
actual senador del Partido Liberal (PL), Flávio Bolsonaro. Como digno hijo de su padre, el ex
presidente Jair Bolsonaro, viajó a Washington a reunirse con el secretario de Estado, para
planear la campaña en contra de Lula, lo que resultó en la aplicación de aranceles del 50 % a
importantes productos provenientes de Brasil, pretendiendo afectar a todo el pueblo de
Brasil, con la intención de robarle apoyo al gobierno de Lula. Pocos días después de esta
visita, llegó Rubio a declarar que, “Brasil no es amigo de Estados Unidos”, lo cual fue dirigido
a genera malestar y angustia en las clases medias y altas del país.
Flavio Bolsonaro también visitó Tel Aviv, buscando el apoyo de Netanyahu y ofreció cambiar
la embajada de Brasil a Jerusalem, en caso de ganar las elecciones. El apoyo sionista es
muy importante, ya que tienen relaciones muy importantes con los grandes grupos
económico-financieros que manejan la economía brasileña y mundial. También son un apoyo
importante en el área tecnológica, poseen recursos muy sofisticados para la manipulación de
la población y para el espionaje de todo tipo. Por contraste, hay que recordar que Lula fue
declarado persona non grata en 2024 por el gobierno sionista y retiró su embajador de Tel
Aviv.
El tema de Jerusalem también toca a las iglesias protestantes, muchas de las cuales tienen
financiamiento sionista y, por ende, están influenciadas directamente por el sionismo, lo que
incide en millones de votantes brasileños. Como si fuera poco, una cantidad importante de
cuadros del PL y otras agrupaciones políticas que apoyan a Flávio Bolsonaro son definida y
claramente seguidores del fascismo, militantes de derecha y militares negacionistas de los
asesinatos, desapariciones y torturas hechos por las dictaduras, llegan a auto definirse
fascistas.
También es obligatorio recordar que los pueblos, sobre todo los más humildes, se cansan de
posturas indefinidas. Querer estar bien con los poderosos y también con los desposeídos,
querer estar bien con dios y con el diablo, generalmente no deja buen rédito electoral. Su
posición de confrontación con Trump le ha válido para recuperar parte del electorado que se
había alejado. Brasil es uno de los países con mayor desigualdad económica en el planeta y
el PT y el mismo Lula deben retornar a sus raíces y confrontar con los opresores, con los
hacendados terrófagos, con los contratistas corruptos y volver decidida y contundentemente
al lado de los obreros, de los campesinos, de los indígenas, de las clases medias bajas y de
los pobres, y con seguridad logrará recuperar una muy buena parte de la mayor masa de
votantes.
Al presidente Lula hay que reconocerle que ha sacado de la pobreza a millones de
ciudadanos brasileños, tiene ascendencia en las clases populares y en los trabajadores
organizados, entre los indígenas y en los campesinos sin tierra. Comentan que ahora está
trabajando los sectores evangélicos populares, también a la juventud y a los trabajadores
más deprimidos, que suman una buena parte del electorado.
Es muy poco probable que alguno de los candidatos gane la elección en la primera vuelta del
4 de octubre, por lo que los apoyos para la segunda vuelta son vitales. Los militantes
decentes del llamado “centrao”, la gente de izquierda moderada que está desencantada y la
ultra izquierda que no quiere a Lula por no hacer mayores cambios, deben hacer un esfuerzo
para ayudar a derrotar a la derecha fascista, sionista y pro imperialista, deben apartar las
consideraciones mezquinas y personalistas y ayudar a Lula a ganar con mayor margen.

Aunque Lula vetó a Venezuela en su ingreso al BRICS, desconoció al presidente Maduro en
2024 y actuó excesivamente tibio ante su secuestro; aunque Lula no ha apoyado a Cuba con
combustible y petróleo crudo, acciones que no le atrajo seguidores, sino por el contrario se
los restó, lo que está a tiempo de revertir, corrigiendo su postura y asumiendo su
responsabilidad en estos aspectos.
Lula debe ganar. Lo contrario significaría un gran retroceso sobre todo para Brasil, el
continente y para el mundo. Brasil debe contener el avance de la Doctrina Monroe y su
corolario Trump, que implica neo-colonialismo e imperialismo del más brutal. Brasil debe ser
parte importante de los polos de poder que se deben conformar en Nuestra América. El
fascismo no es democrático, el neo-colonialismo no es democrático, el imperialismo es
explotador, supremacista y solo vela por sus intereses y debe ser contenido y derrotado.
Esperamos que el pueblo brasileño y sus actores políticos sepan elegir el mejor destino para
todos sus habitantes actuales y por venir.
Los pueblos son sabios y valientes, el pueblo brasileño y sus líderes sabrán demostrarlo en
el próximo proceso electoral.
Referencias.
Blum, William. 2005. Asesinando la esperanza. Intervenciones de la CIA y del ejérito de los
Estados Unidos desde la Segunda Guerra Mundial. Editoroal Oriente, Santiago de Cuba.
Blum, William. 2006. EL Estado agresor. La guerra de Washington contra el mundo. La esfera
de los libros, S.L., Madrid.
Roppel, Guenther. 2005. Estados Unidos. Intervenciones del poder imperial en cuarenta
países del mundo. Ediciones Aurora, Colombia.
Suárez, Luis. 2006. Un siglo de terror en América Latina. Crónica de crímenes de Estados
Unidos contra la humanidad. Ocean Sur, Australia

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