Bolivia. El Che y los pueblos indígenas bolivianos

Por Antonio Abal O.

De la biografía del Che se conoce bastante su pasión por la lectura y seguramente por ello es que conocía muy bien la historia precolonial de América y de la conquista, este conocimiento queda reflejado en su texto: “Machu Pichu, enigma de piedra en América” de ese texto extractamos los siguientes párrafos:

“Ya dijimos que está en controversia la significación arqueológica de Machu-Picchu, pero, poco importa cuál fuera el origen primitivo de la ciudad o, de todas maneras, es bueno dejar su discusión para los especialistas. Lo cierto, lo importante, es que nos encontramos aquí frente a una pura expresión de la civilización indígena más poderosa de América, inmaculada por el contacto de las huestes vencedoras y plena de inmensos tesoros de evocación entre sus muros muertos o en el paisaje estupendo que lo circunda y le da el marco necesario para extasiar al soñador, que vaga porque sí entre sus ruinas, o al turista yanqui que, cargado de practicidad, encaja los exponentes de la tribu degenerada, que puede ver en el viaje, entre los muros otrora vivos, y desconoce la distancia moral que los separa, porque estas son sutilezas que solo el espíritu semindígena del latinoamericano puede apreciar. Conformémonos, por ahora, con darle a la ciudad los dos significados posibles: para el luchador que persigue lo que hoy se llama quimera, el de un brazo extendido hacia el futuro cuya voz de piedra grita con alcance continental: ‘ciudades de Indoamérica, reconquistad el pasado’; para otros, aquellos que simplemente ‘huyen del mundanal ruido’, es válida una frase anotada en el libro de visitantes que tiene el hotel y que un súbdito inglés dejó estampada con toda la amargura de su añoranza imperial: I am lucky to find a place without a Coca-Cola propaganda [Tengo suerte de encontrar un lugar sin propaganda de Coca-Cola.].” (Semanario Siete, p.19, 12-12-1953)


Bolivia no puede ser entendida si no se conoce sus naciones originarias, naciones que permanecen vivas y con una memoria histórica que es una de sus características de resistencia a lo largo de más de 500 años. A partir del año 1992, no solamente en Bolivia sino en el continente se ha desarrollado un proceso de autovaloración de la identidad cultural de todos los pueblos originarios, uno de los principales procesos ha sido el salto de la identidad cultural a la política, destacando la relación de poder racista subyacente en el sistema político boliviano.

Las culturas andinas, ubicadas en las zonas de los Valles, el Altiplano y las naciones de la Amazonía, han sido actores de las luchas anticoloniales, pero las condiciones de vida mantenían todos los rasgos coloniales en la visita que el Che realizó a Bolivia en el año de 1953, relata Calica Ferrer respecto a la visita a los yungas:
Visitamos una granja escuela de los curas salesianos donde se educaba a los indios de la zona. El sacerdote alemán que nos atendió nos mostró todo amablemente y a pesar de que todo en apariencia era correcto, Ernesto, que siempre veía un poco más allá, reflexionó más tarde: “El indio sigue siendo una bestia para la mentalidad del blanco, sobre todo si es europeo, por más hábitos que lleve”. Como no comparar esta afirmación con la narración de Fausto Reynaga: “Este drama puso a la superficie y en evidencia la esclavitud del indio. Pues, seguían resonando las risotadas del “porquero español, ante los alaridos de dolor de la ñusta despedazada carnal y espiritualmente”. A través de este cuadro vivido, se puede apreciar que la situación del indio, desde la colonia al presente no ha cambiado. (2006, pp. 99-100)


En sus diferentes textos el Che enfatizará aspectos referidos a lo que podemos denominar por el momento “etnicidad” por ejemplo, de su visita a Bolivia en el año 1953, año de la Reforma Agraria, el joven médico Ernesto Guevara, con esa actitud personal de colaborar, trata de buscar un trabajo, y en este intento visita al Ministro de Asuntos Campesinos, cosa que consigue. La impresión de este proceso se encuentra en la biografía de Taibo:
A veces -refiriéndose a la reflexión de Ernesto-la percibe como una revolución fallida en la que la corrupción de los dirigentes los acabará arrojando a los brazos del imperialismo. Otras veces no puede dejar de respetar los tremendos combates de los mineros (…). Simpatiza con la reforma agraria, pero no ve quién pueda llevarla hasta el final. En una caracterización del partido triunfante, distingue tres alas. Un ala derecha entreguista y conciliadora representada por Siles Suazo, un centro que está escurriéndose hacia la derecha encabezado por Paz Estensoro y la izquierda encabezada por Lechín, el dirigente de los mineros, piensa que la revolución podrá resistir los embates externos, pero quebrará internamente por causa de las disidencias. (2005, p. 65)


Premonitoria percepción que efectivamente ocurrirá en 1960 con la ruptura del MNR, dando lugar al MNRA de Walter Guevara, que luego se convertirá en el (PRA) y luego en 1964 la disidencia de Juan Lechín creador, entre otros del PRIN.
En el primer gobierno de V. Paz, se realiza la Reforma Agraria, vieja consigna de la izquierda boliviana, lo que permite al MNR consolidar una base social, que ligada al voto universal será la garantía de sucesivos triunfos electorales (1956, 1960, 1964). Pero el movimiento campesino no era precisamente una “taza de leche” en su seno se expresaban varias corrientes promovidas por partidos de la izquierda boliviana como el Partido Revolucionario de Izquierda (PIR), Partido Obrero Revolucionario (POR).
Es en este ambiente de protagonismo campesino, se indica que, en el primer aniversario de la revolución, abril de 1953, desfilaron 16 regimientos de campesinos armados, sumando un total de 100.000 milicianos (Cfr. Iriarte, 1980, p. 44), es que el Che llega a Bolivia y a la ciudad de La Paz, su capital política./Resumen Latinoamericano


(1) Extractado del libro: “Vivir Bien y Guevarismo” 2024. Antonio Abal O.

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