Venezuela: ¿y ahora?

Por: Marcelo Colussi

Trump, entiendo que te creas el Presidente Interino de Venezuela, pero estás loco. Todo el mundo sabe que has invadido Venezuela para robarle su petróleo. Y quieres anexar Groenlandia a Estados Unidos porque tú y los multimillonarios que te apoyan intentan robarle los minerales de Groenlandia. Tus actividades descaradas, imperialistas, engañosas y criminales nos están haciendo perder el apoyo de nuestros aliados y verte como lo que realmente eres: un gánster criminal sin conciencia, moral ni devoción por la libertad, la justicia y la igualdad. Estás provocando que el mundo se vuelva contra ti y nuestro país. ¡Deja de decir estupideces ya!

Maxine Waters, congresista demócrata por California

La arrogante bravuconería de los cowboys que arrasan con todo está cayendo ante la milenaria sabiduría china.”

Romina de la Roca

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Con la agresión a Venezuela, EEUU derrumbó el orden internacional. ¿Y ahora qué?

Por: Ángel González

Estamos a las puertas de un orden unipolar controlado por una élite nazi o ante una oportunidad de construir nuevos equilibrios, pero el mundo de la ONU ya no es.

“Vivimos en un mundo en el que puedes hablar todo lo que quieras sobre sutilezas internacionales y todo lo demás, pero vivimos en un mundo, el mundo real, que se rige por la fortaleza, que se rige por la fuerza, que se rige por el poder”, dijo en una entrevista hecha poco después de la agresión militar contra Venezuela Stephen Miller asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca y uno de los hombres más influyentes en la política de Donald Trump, según analistas y la prensa estadounidense. Miller agregó en esa misma oportunidad que “estas son las leyes de hierro del mundo desde el principio de los tiempos”.

Análisis provenientes de distintas partes del mundo hablan de que Trump está derrumbando el orden internacional surgido del fin de la segunda guerra mundial y estamos ante el nacimiento de un nuevo orden. Pero no son solo analistas, Blackrock, el mayor gestor de activos financieros del mundo, publicó un informe la semana pasada en el que habla de “un escenario geopolítico fragmentado” y de un “tercer orden mundial” marcado por “la redefinición que hace Estados Unidos de sus relaciones económicas y estratégicas”.

Así mismo, el 16 de enero María Zajárova, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia, expresó la alerta que su país hace acerca de lo que está ocurriendo:

“Desafortunadamente, el mundo se encuentra en una situación en la que, bajo diversos pretextos y supuestamente en nombre de la creación de una nueva ética mediante el abandono de principios y normas obsoletos, ha comenzado a descender de forma gradual y luego rápida hacia el caos total, perdiendo la comprensión de lo que es bueno y lo que es malo”.

El mundo que ya no existe

¿Cuál es ese orden mundial surgido del fin de la segunda guerra mundial que hoy está muriendo? Se trata de uno regido por instituciones multilaterales articuladas en la Organización de las Naciones Unidas, creada en 1945 sobre principios como la soberanía estatal, la integridad territorial, la prohibición del uso de la fuerza y la solución pacífica de controversias, todos consagrados en la Carta de las Naciones Unidas.

Una revisión de las noticias del último año evidencia que Estados Unidos ha pasado por alto todos esos principios. Solo en 2025 bombardeó Irán, Yemen, Somalia, Siria y Nigeria. Y al amanecer de 2026 bombardeó Venezuela y secuestró a su presidente. También desplegó un descomunal contingente de guerra en el Mar Caribe y ha bombardeado tres docenas de botes y asesinado a más de un centenar de personas bajo la excusa incomprobable de que eran narcotraficantes. Nunca presentó una sola prueba. Ha amenazado con bombardear México, Colombia y sostiene la amenaza de apropiarse Groenlandia “por las buenas o por las malas”.

Además, estableció una política de chantaje internacional mediante aranceles a las importaciones desde casi todos los países del mundo.

Se supone que el Consejo de Seguridad de la ONU debe intervenir para regular los conflictos internacionales, mediar y evitar la guerra. Existen mecanismos para responder ante agresiones militares, que incluyen sanciones económicas y diplomáticas sobre el estado agresor y hasta acciones militares colectivas. Nada de eso ocurre, nadie considera eso posible en los casos en que Estados Unidos agrede a otra nación.

Trump afirmó la semana pasada en una entrevista con The NewYork Times, cuando le preguntaron si había algún límite a su poder en cuanto al mundo: “Sí, hay una cosa, mi propia moralidad, mi propia mente; es lo único que puede detenerme”. Luego agregó: “No necesito el derecho internacional”.

Además, justo después de la agresión a Venezuela, Estados Unidos anunció su retiro de 66 instancias multilaterales. El internacionalista y doctor en estudios políticos Sergio Rodríguez Gelfenstein señala en un artículo reciente que esto “apunta a que solo se mantendrá en aquellas donde puede imponer su criterio sin cortapisas, en especial el Consejo de Seguridad de la ONU, ente inoperante mientras exista el derecho a veto”.

En efecto, Estados Unidos, como miembro permanente del Consejo de Seguridad junto a China, Francia, Rusia y el Reino Unido, tiene el privilegio de vetar cualquier resolución sin ninguna argumentación. Es decir, si el consejo decidiera sancionarlo, simplemente veta la decisión y esta deja de existir.

Actores internacionales como Europa, e incluso China y Rusia, se limitaron a emitir comunicados destacando la importancia de cumplir las leyes internacionales. El secretario general Antonio Guterres, dijo que “la Carta (de las Naciones Unidas) consagra la prohibición de la amenaza o el uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado” y agregó que lo ocurrido sienta “un peligroso precedente”. Pero más nada ocurrió.

El filósofo ruso Alexander Duguin escribió hace poco que “al observar lo que sucede en la política global, todos han comprendido finalmente que el derecho internacional ya no existe”. Precisa que ese sistema heredado del fin de la segunda guerra sencillamente ha muerto.

Incluso la revista Foreign Affairs, que puede ser el centro de discusión más importante sobre política internacional en Estados Unidos, ha dicho que el mundo asiste a “un colapso definitivo y sin precedentes en el orden jurídico internacional, a raíz de la intervención militar de EEUU en Venezuela el pasado 3 de enero”. Resaltan que a la administración actual de Washington no le interesa justificar sus movimientos con argumentos legales: “Este fenómeno, catalogado por analistas como ‘nihilismo político’, representa una amenaza directa para el orden internacional establecido tras 1945. Al prescindir de cualquier pretensión de legalidad, la administración Trump envía la señal de que Estados Unidos ya no se considera vinculado a normas o tratados globales”.

De ahí la inutilidad, comenta Gelfenstein, “de apelar al derecho internacional y la inoperancia de recurrir a la ONU y a su Consejo de Seguridad”.

 “El futuro del mundo libre depende de que Estados Unidos pueda afirmarse y defender sus intereses sin disculparse”, remataba Stephen Miller en la entrevista citada más arriba. Y la impresión actual es que Trump intenta cumplir exactamente con esa premisa.

¿Qué podemos esperar?

«La dimensión de lo que está ocurriendo es tan grande que es muy difícil de ver”, contesta Rodríguez Gelfenstein cuando le preguntamos cómo se podría proyectar el nuevo orden que estaría naciendo a partir de ahora.

Señala, sin embargo, que aún cuando se compare con 1945, por ejemplo, esta vez es distinto porque, en aquella ocasión, aunque se lanzó la bomba atómica en Hiroshima y Nagasaki, Hitler nunca contó con armas nucleares. Hoy estamos hablando de una situación similar, pero Estados Unidos sí cuenta con armas nucleares y cuenta con muchas. “En aquel momento no parecía posible, la desaparición de la especie humana, ahora sí; de ese tamaño es el nivel del conflicto actual”, enfatiza.

Explica que lo que se está estableciendo es nuevamente un mundo unipolar, porque Estados Unidos está visto que puede hacer lo que quiera y no tiene ningún tipo de cortapisa. Estados Unidos, al igual que en el año 91, cuando desapareció la Unión Soviética, está tratando de conformar un mundo donde es el hegemón.

“Estados Unidos participó del asesinato de 30.000 niños en Gaza y no pasa nada; Estados Unidos invade y secuestra un país y no pasa nada; y todo eso ocurre porque, en el caso de Israel, tiene el aval de Estados Unidos, y en el caso de Estados Unidos, actúa porque no tiene quien le responda”, expone.

Advierte que el peligro de todo esto es que «ya ni siquiera se trata de un gobierno de derecha, ni neoconservador, ni reaccionario, lo que hay en Estados Unidos hoy es un gobierno nazi».

Explica que en el libro Mi lucha, de Adolfo Hitler, se encuentran las características que definen la ideología nazi: supremacismo, racismo, expansionismo, destrucción del Estado de derecho y de la democracia liberal, violencia, corrupción, represión y persecución de las minorías. “Todas ellas están presentes en el actual gobierno de Estados Unidos”, asegura.

Entonces, tenemos un mundo en que, en particular las grandes potencias, se observa que se expande el nazifascismo por el planeta, pero no se hace nada.

Sin embargo, existe una alternativa. Rodríguez Gelfenstein explica que el escenario actual plantea la posibilidad de que se avance hacia un sistema que llama de “balanza de poder”. Es decir, un sistema de equilibrios. Porque Estados Unidos está constatando que no puede destruir a China ni a Rusia; por su parte, Rusia no quiere destruir a China y también se da cuenta de que no puede destruir a Estados Unidos. Y lo mismo pasa con China con respecto a los otros.

Entonces, esa constatación haría que estos grandes “actores nacionales esenciales” comprendan que no pueden dejar que alguno de ellos caiga o que uno solo se eleve por encima de los otros. Y si eso ocurre, se tienen que poner de acuerdo para restablecer el equilibrio.

Gelfenstein advierte que estamos en el umbral de que se produzca una explosión mucho mayor que la que significó el secuestro del presidente Maduro. Y esa explosión va a ocurrir en caso que Estados Unidos finalmente ocupe Groenlandia. Considera que todo se aceleraría.

“Si Estados Unidos ocupa Groenlandia, entonces las reglas de juego trazadas al finalizar la segunda guerra mundial quedan definitivamente destruidas. ¿Por qué? Porque Venezuela es un actor marginal del sistema internacional, pero Europa no. Europa era y está dejando de ser aceleradamente, y creo que esto va a hacer que termine de dejar de ser, un actor internacional relevante”, expuso.

Haciendo un ejercicio de prospectiva geopolítica, afirma que “a lo mejor dentro de una semana Europa y Venezuela están en la misma trinchera”. Esto es, “igualmente agredidos, igualmente invadidos, incursionados por Estados Unidos”. Ocurriría algo impensado hace solamente un mes, que Europa y Venezuela estén en una situación donde puedan ser aliados. “Ese es el ritmo que tienen las relaciones internacionales ahora”, dice.

El domingo 11 de enero, en un solo día Estados Unidos amenazó a Groenlandia, por tanto a Europa, a Cuba, a México y a Irán. Además, amenazó a Canadá con que lo iba a incorporar a Estados Unidos. Los nazis, explica Gelfenstein, no tienen que ver con amigos ni enemigos, todos son enemigos y seres inferiores. Pero, dice, el mundo no puede vivir eternamente bajo amenaza, por lo que se abre una posibilidad real de que potencias como China, Rusia, junto a actores más pequeños pero importantes como India, Turquía y otros, tomen una decisión de edificar un mundo paralelo a ese mundo unipolar de Donald Trump.

“Tal cual como Churchill, Stalin y Roosevelt decidieron cómo iba a ser el mundo después de derrotar a Hitler”, dice Gelfenstein. Pero parece que estas potencias emergentes todavía insisten en reivindicar el derecho internacional, en cuidar que no se rompa la ONU. Actúan como con miedo de romper algo que realmente no existe./UN

Arquitectura del odio y la inversión de la prueba: Cómo se legitima una agresión

Por: Carlos González Penalva

Hay un truco viejo —y todavía muy eficaz— en la guerra informativa: hacer que el agresor actúe también como “notario” del hecho. Primero golpea; después
dicta cómo debe entenderse el golpe. Cuando el estándar pasa a ser “lo dijo el
poder”, la verdad pública deja de ser verificable y se convierte en un producto de
autoridad.

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¿Cómo atajar a locos con poder?

Por: Alvin Lezama

Hoy hay más temor en la población por lo que pueda  suceder que por  lo sucedido, un miedo inducido, cultivado, inoculado en nuestra psiquis social. Esta es nuestra realidad hoy en Venezuela, en la región de Nuestramérica, en el Sur Global, en el mundo en relación con el actual gobierno de los Estados Unidos.

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Sanciones de Trump dificultan a Trump captar inversiones petroleras para Venezuela

Por: Werther Sandoval

El manifiesto interés de Donald Trump por hacer que las grandes empresas petroleras estadounidenses inviertan en Venezuela, encuentra, por ahora, tres obstáculos que inhiben los deseos y la confianza de los consorcios petroleros: Primero, las centenares de medidas coercitivas unilaterales ilegales aplicadas a Pdvsa; segundo, las reiteradas incursiones piratas contra tanqueros en el Caribe; y tercero, la agresión militar contra Venezuela.

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Atilio Borón: el secuestro del presidente es la liquidación del orden mundial

Enfatizó que la institucionalidad del país y del chavismo permanece “absolutamente intacta”

El politólogo argentino Atilio Borón afirmó que las pretensiones de Donald Trump de anexar Groenlandia a Estados Unidos, sumadas a la agresión contra Venezuela, que derivó en el secuestro del presidente Nicolás Maduro y de la primera dama y diputada Cilia Flores el pasado 3 de enero, representan “un golpe brutal, final y la liquidación del orden mundial”.

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Juan Carlos Tanus aspira a un curul en Colombia para defender a los migrantes

Los colombianos en el extranjero escogerán su representante entre el 2 y el 8 de marzo

Por: Manuel Abrizo

Juan Carlos Tanus aspira de nuevo
ocupar un curul en la Cámara de
Representantes colombianas represen-
tando a los migrantes o colombianos en
el exterior. Señala que la pelea es dura
ya que otros 43 candidatos se disputan
el único escaño en el Congreso con que
cuentan los colombianos que viven en
otros países; la votación está reparti-
da en 76 países. Tanus, sin embargo, se
muestra confiado en el electorado co-
lombiano, legalmente apto para votar en
Venezuela, conformado por 200.000 ins-
critos en el registro.

Afirma tener una
trayectoria de trabajo y de lucha por los
migrantes, sobre todo en Venezuela, lo
cual es un aval para solicitar el voto a sus
paisanos. Además, agrega que es el úni-
co de los candidatos con una propuesta u
oferta electoral y de trabajo.
Tanus señala que son más de ocho
millones de colombianos que viven en
el exterior, pero que únicamente un mi-
llón cien mil están inscritos para votar:
Estados Unidos, España y Venezuela.
Los tres concentran el 75 por ciento del
electorado
Informa que la contienda para elegir
al representante de la migración se ini-
cia el dos de marzo y se cierra el 8, día en
que las fuerzas políticas colombianas es-
cogen su candidato presidencial. Tanus,
candidato de Alianza Verde, es el núme-
ro 403 en el tarjetón.
“En territorio venezolano hemos lan-
zado mi candidatura a la representación
de los colombianos en el exterior,, a lo
largo de 25 años, como un ejercicio hacia
un escalón más de todo esto que hemos
vivido en el territorio venezolano que
nos ha permitido general procesos de
inclusión, vivir en condiciones humanas
mucho más dignas y tener una relación
con quienes ostentan el gobierno y el po-
der, distinta a la que se tiene en otros paí-
ses como Estados Unidos en los que los
derechos migratorios son penalizados.
Esencialmente hacia Venezuela nuestra
primera preocupación es que teniendo
Venezuela más de cuatro millones de co-
lombianos solo están activos para parti-
cipar una franja tan pequeña de solo 200
mil. Un llamado que hago es que esta cu-
rul debe quedar en manos de los colom-
binos que vivimos en Venezuela porque
somos los que más acumulados tenemos
en el proceso migratorio hacia el territo-
rio colombiano. Además, somos la única
propuesta electoral que tiene la colom-
bianidad en el exterior”, dice Tanus, di-
rector de la “Asociación de Colombianos
en Venezuela”.
Básicamente Tanus, dentro de la in-
terrogante ¿Qué haremos juntos? Ha
propuesto al electorado un conjunto de
iniciativas que impulsará en el cuerpo
legislativo colombiano. Entre ellas des-
taca las siguientes: Ley del servicio con-
sular que garantice respuesta efectiva en
tiempo real a las solicitudes; creación del
Ministerio para las Migraciones; “Mi-
sión papeles al día”, con jornadas masi-
vas en Venezuela y acuerdos con cada
país donde Colombia tenga tratados u
acuerdos comerciales para el proceso de
regularización migratoria; Convalida-
ción automática de títulos, mediante con-
venios con universidades de países en los
que se tengan acuerdos comerciales; re-
conocimiento de Colombia en el exterior
como el Departamento 33, y como la sép-
tima región del país para acceder al pre-
supuesto general de la nación de manera
per cápita; cobertura real en salud para
los colombianos en el exterior; Banco de
las remesas; fondo de retorno productivo
para apoyar a quienes decidan regresar
a Colombia: creación de un defensor de-
legado para los migrantes colombianos
en cada consulado./Correo del Orinoco

Primer año de Trump en su segundo mandato, anuncian protestas

El presidente Donald Trump llega hoy al primer año de su segunda investidura y en Estados Unidos lo recibirán con miles de personas en las calles como parte de las movilizaciones masivas contra sus políticas.

El propósito es llamar la atención sobre los efectos negativos de la agenda de Trump en los últimos 12 meses, que han afectado a las comunidades inmigrantes, de bajos recursos y otros sectores vulnerables.

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De la Participación al Protagonismo: Blindando la Unidad Revolucionaria

Por:Gaspar Velásquez Morillo

Venezuela se ha convertido hoy en un aula de clase abierta. Lo que antes se discutía en espacios cerrados, hoy debe amplificarse públicamente para blindar nuestra soberanía. Atravesamos un momento histórico donde las operaciones psicológicas no son solo rumores, sino armas diseñadas con precisión quirúrgica para inhabilitar al adversario, crear confusión en las filas revolucionarias y, sobre todo, generar fisuras entre los liderazgos y sus bases.
El reciente escenario de asedio contra el presidente Nicolás Maduro y la diputada Cilia Flores ha servido como termómetro para medir la capacidad de respuesta del pueblo. La estrategia de la ultra-derecha y sus aliados imperialistas partía de una premisa falsa: que ante el conflicto, el pueblo se desbordaría en un caos desorganizado. Sin embargo, la realidad ha demostrado una madurez política inédita. La respuesta no ha sido el descontrol, sino la organización y la conciencia.

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El Imperio Está Desnudo

Por Sergio Wischñevsky*

Las declaraciones de Donald Trump al New York Times después del bombardeo a Caracas y el secuestro de Nicolás Maduro están fundando un nuevo orden mundial: “Mi único límite es mi moralidad”. Esto se reforzó con las declaraciones de su principal asesor militar, Stephen Miller, que dijo que tenían el control de Venezuela para defender los intereses de EE.UU. y que “la fuerza es el nuevo derecho internacional y vamos a ejercerla”. La defensa de la democracia y la libertad no fueron mencionadas.

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