“Guerra cognitiva” y aranceles: Cobrar y castigar

Por: Fernando Buen Abad

Con lujo de cretinismo imperial, Donald Trump va por el mundo amenazando a “tirios y troyanos” con el arma disciplinadora de los “aranceles”. Se jacta de poder y de imponernos, al antojo de sus mezcolanzas ideológicas y mercantiles, sus banderas imperiales que insultan a todas las economías y al trabajo que sustenta las riquezas. Pero no se trata sólo de tecnicismos financieros, se trata de una escuela autoritaria de educación para esclavos, cargada con las lecciones, morales y éticas, de la “guerra cognitiva” al calor de su premisa máxima: “tengan para que aprendan”.

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La guerra [integral] de Estados Unidos contra China (I)

Por: Sergio Rodríguez Gelfenstein

Tal vez muchas personas piensen que el conflicto entre Estados Unidos y China es reciente y que su caracterización como “guerra comercial”, permite explicar la esencia del mismo, pero ni lo uno ni lo otro es real. Exaltar esta confrontación en el marco de esas dos particularidades lleva a errores de análisis y, en esa medida, falencias en la comprensión del fenómeno y conclusiones equivocadas sobre el mismo.

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El gusano de Marco Rubio.

Por: Henry Pacheco. Con su peculiar lenguaje de “estadista”, el 8 de marzo el procaz inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump, afirmó que de manera “servil” líderes extranjeros lo habían buscado para “besarle el trasero” con el fin de negociar una baja en los aranceles que entraban en vigor el día siguiente.                                                        

Prototipo del narcisista maligno, tras su regreso a la Oficina Oval, en sólo tres meses Trump ha superado los estándares mafiosos de su primer mandato. Es cierto que la mayoría de los presidentes de EU han usado métodos gansteriles, y algunos, , si se aplicaran los principios de Nuremberg habrían sido colgados como criminales de guerra. Pero lo que caracteriza a Trump, es que él lo hace de manera abierta y brutal, en fuerte contraste con los modos más sutiles de sus antecesores apegados a la “política del gran garrote”, el famoso epígrafe imperialista de Theodore Roosevelt: “Habla suave, carga un gran garrote y llegarás lejos”. 

Así es, el perfil corrupto del secretario de Estado, Marco Rubio, parece peccata minuta. La doble moral del oportunista ex senador republicano de Florida, quedó exhibida cuando mutó de principal instigador, chantajista político y cabildero −junto al ex senador de Nueva Jersey, Bob Menéndez, sentenciado a 11 años de prisión por soborno, extorsión, conspiración y obstrucción de la justicia− a favor de fondos de la Agencia para el Desarrollo Internacional de EU para la subversión y promover cambio de régimen en Cuba, Venezuela y Nicaragua, a recortar esos presupuestos y defender la política de Trump. 

Exponente de los halcones del Partido Republicano −en conflicto con el movimiento MAGA (acrónimo en inglés de “Haced grande a EU otra vez”), representado por el enviado especial de Trump, Richard Grenell−, las prioridades de Rubio están centradas en la migración irregular a EU; frenar la influencia de China en la región, y ejercer la diplomacia coercitiva en función de dos objetivos declarados de su jefe: “recuperar” el control del canal de Panamá e imponer aranceles “secundarios” de 25 por ciento a los países que compren hidrocarburos a Petróleos de Venezuela (PDVSA). Para ese objetivo −dirigido a usar a Venezuela para la contención hemisférica de China−, en consulta con los secretarios del Tesoro, Comercio y Seguridad Nacional, Rubio podrá hacer un uso discrecional de la orden ejecutiva suscrita por Trump el 24 de marzo pasado. 

Partidario de la política de “máxima presión” contra Nicolás Maduro durante el primer mandato de Trump, Rubio está involucrado en el despojo y robo de activos de CITGO Petroleum Corporation, filial de PDVSA en EU, en los que figuran el Departamento de Estado, la Oficina de Control de Activos Extranjeros, el Banco de Inglaterra y Exxon Mobil, como parte del entramado que dio legitimidad internacional al gobierno fake de Juan Guaidó. 

Según ventilaron medios del sur de Florida, el Servicio de Impuestos Internos (IRS, sistema tributario estadunidense) y el Departamento de Aplicación de la Ley, han recibido información de una fuente en CITGO, que liga a Rubio y a su viejo amigo y correligionario político, el ex congresista cubano-estadunidense David Rivera, con corrupción asociada al corporativo. Sin embargo, influyentes republicanos en Florida han bloqueado la investigación. De octubre de 2020 a abril de 2021, un denunciante que pidió acogerse al programa federal de protección a testigos, proporcionó información a Christopher J. Woehr, Little Duane y Claudia Mulvey y George Stephan (agente especial del Departamento del Tesoro encargado de investigaciones criminales del IRS) sobre transacciones irregulares y presunto lavado de dinero desde CITGO, a través de Luisa Palacios (miembro de su junta directiva), a bancos en Suiza, Austria, Hong Kong y México, y a cuentas de David Rivera, Diana Rivera McKenzie (hermana de David) y Esther Nuhfer (vinculada a Rubio) en el Chase Bank de Miami Dade. 

Parte de las transferencias se realizaron en 10925 N.W. 43rd Lane, Miami, Florida, 33178, sede de Interamerican Consulting Inc, firma de servicios de consultoría estratégica donde residía David Rivera. Entre 2017 y 2020, la mayor parte de las transferencias se fueron a cuentas bancarias de Viviana Bovo, quien usaba su nombre para encubrir a su jefe, Rubio, entonces muy influyente senador de Florida. Según la fuente, Rubio había acordado con Rivera hacer lobby para obstruir una pesquisa del Departamento de Justicia contra CITGO, por posibles violaciones que incluían lavado de dinero, fraude, fraude electrónico y otros crímenes que incluyen la Ley Rico y otras normas. 

El informante dijo ser testigo de que cuando Rivera estaba en la central de CITGO en Houston, Texas, se comunicaba con Rubio, y sugirió una investigación de su teléfono móvil. Aseguró que Gina Coon, tesorera de la compañía, tiene documentos que confirmarían las acciones fraudulentas entre Rivera, Rubio y allegados. 

Según el programa Código Abierto 360° de Florida, a instancias de David Rivera −quien en sus inicios políticos estuvo muy ligado a los hermanos Díaz-Balart, conspicuos beneficiarios de la industria de la contrarrevolución cubana en Miami y trabajó para la Oficina de Radiodifusión de Cuba (Radio Martí)−, Rubio gestionó el encuentro de Lilian Tintori, esposa del opositor venezolano prófugo Leopoldo López, con Trump y el vicepresidente Mike Pence, el 16 de febrero de 2017. 

Rivera fue arrestado en 2022 por haber trabajado ilegalmente como “agente extranjero”. La acusación hace referencia a un cierto “senador 1” por Florida, que ese año sólo tenía dos senadores federales: el ex gobernador Rick Scott y Rubio. Apenas el 29 de marzo de 2025, Venezuela New difundió que Alejandro Terán, director de la Asociación Latinoamericana de Empresarios del Petróleo, en Texas, afirmó que, como senador, Rubio recibió dinero corrupto de la Fundación Simón Bolívar de CITGO, que manejaba Guaidó. Y lo acusó de ser lobista de Exxon Mobil.

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No es solo una guerra comercial…y apenas está comenzando.

Por: Sergio Rodriguez Gelfeinstein

No conocemos el impacto que habrá causado en los habitantes de las islas Heard y McDonald la imposición de 10% de aranceles a sus exportaciones por parte de la administración Trump. Lo más probable es que nunca lo sepamos, porque la población de esos territorios está compuesta sólo de pingüinos, focas, tortugas y aves marinas. Hace más de diez años desde la última vez que un humano pisó tales islotes rocosos de 412 Km² ubicadas a medio camino entre Australia y África, cuya actividad económica sustentada en la producción de aceite de elefante marino y cazas de focas, finalizó en 1877.


Esta decisión nos permite -de alguna manera- comprender la dimensión de las recientes medidas tomadas por Estados Unidos a fin de desatar una “guerra comercial” contra el mundo, que supone una verdadera hecatombe sistémica cuyas consecuencias todavía están por verse. No parece fácil hacer ese ejercicio, avezados economistas hablan de “fin de la globalización”, “catástrofe sistémica” o “destrozo del sistema de comercio mundial por una falacia económica básica” según afirma el reconocido profesor de economía de la Universidad de Columbia Jeffrey Sachs quien asegura que Trump afirma erróneamente  que el déficit comercial de Estados Unidos se debe a que el resto del mundo lo ha estafado.
Otra opinión autorizada, la de la Asociación Económica Estadounidense señala que “ la fórmula usada para fijar los aranceles, publicada por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos tiene un error y carece de lógica económica”, asegurando que  “el cálculo de los aranceles no tiene respaldo ni en la teoría económica ni en el marco legal del comercio internacional”. Esta prestigiosa institución considera que si se corrigieran los errores de cálculo, se podría impulsar la economía del país, favoreciendo la liberalización del comercio y reduciendo el riesgo de una posible recesión.
De manera que las acciones de Trump no tienen sustento teórico ni siquiera en la doctrina económica del capitalismo. No obstante, tampoco se trata de hacer una simplificación diciendo que lo que está ocurriendo es una total locura. No lo creo, no creo que el mundo esté sufriendo un fuerte colapso sistémico motivado en una disfunción siquiátrica del jefe de la administración del país más poderoso del planeta.
Pienso que todo obedece a un plan fríamente elaborado y calculado. La política es un hecho racional en el que lo subjetivo tiene mayor o menor influencia en la medida del protagonismo de los actores, ya sean estos individuales o colectivos. Pero cuando lo irracional supera lo tangible, estamos ante una situación que sale de los límites normales de análisis. Tendrían los siquiatras y sicólogos que transformarse en científicos sociales para explicar lo que está sucediendo.
No se trata de locura, más bien de estupidez, estulticia, insensatez o como quiera llamársele. Y esos no son rasgos que caractericen una enfermedad mental, sino expresiones propias de la arrogancia y la prepotencia capitalista como respuesta a una situación en la que las cosas no están saliendo como se desean, es decir de la misma manera que ha venido ocurriendo al menos durante los últimos 250 años o, muchos milenios antes si nos atenemos a la existencia de sociedades de clases donde los poderosos han impuesto voluntad por la fuerza.
Como si fuera un monarca que ostenta todos los poderes, Trump pasa por encima de los poderes legislativo y judicial, desbaratando con su práctica la quimera del equilibrio de poderes que asume la retórica liberal. Pero así como Roma tuvo a Calígula y el imperio otomano a Solimán, Trump caerá por la propia fuerza del sistema que pretende derrumbar a fin de maximizar las riquezas de un sector minoritario de la plutocracia estadounidense.
En una actitud supremacista nunca antes enarbolada por otro presidente estadounidense, Trump, actuando incluso al margen de una mínima racionalidad, supone que su país tiene una potestad y un mandato planetario que no puede ser puesto en tela de juicio. Su mentalidad ególatra y arrogante no le permite reconocer errores, por lo que se ha rodeado de amigos y familiares que lo alaban en demasía y siempre le encuentran la razón.
Han transcurrido tres meses desde su llegada a la presidencia de Estados Unidos, el mundo aun no despierta de la medición de las consecuencias de lo que observa en la superficie, para comenzar a atisbar que lo que está ocurriendo, va más allá de un simple temblor que se siente en la corteza para ir comprendiendo que en realidad se está en epicentro de un violento terremoto en lo más profundo de la estructura del sistema capitalista. No se trata solo de “hacer grande a Estados Unidos de nuevo”, por sobre todo lo que intenta Trump es salvar el dólar, salvar la hegemonía de Estados Unidos y salvar al sistema capitalista que se debate en contradicciones propias de su etapa imperialista cuando el crecimiento inconmensurable de los monopolios destruyen la competencia que es consustancial al sistema.
Esto no es nuevo, ya en la década de los 70 del siglo pasado dio inicio una crisis de dimensiones estructurales a la que se le intentó dar respuesta implantando el neoliberalismo a nivel planetario, suponiendo que sería la panacea para superar lo que se consideraba un impasse superficial y cíclico. Esto trajo niveles superiores de explotación de los asalariados, violación de las normas y valores más elementales de la democracia liberal que le había dado sustento al sistema durante dos siglos y la generación de conflictos y guerras para activar el aparato industrial militar como forma de salir de la crisis.
Sin embargo, como las medidas tomadas durante medio siglo no han apuntado a solventar el problema de fondo, este se ha profundizado hasta hacerse inmanejable. El déficit de Estados Unidos llegó a 59.000 millones de dólares en 1980. En ese mismo año, la deuda federal total ascendía a 914.000 millones de dólares, un aumento de 532.000 millones desde 1970.  El 2 de enero de 2025 el límite de la deuda se restableció en 36.104 billones de dólares, mientras que el déficit fue de 2 billones de dólares o el 7% del PIB. Vale recordar que en ese período han gobernado presidentes republicanos y demócratas de manera que no tiene sentido echarle la culpa a unos u otros, mucho menos tomar posición como si esa fuera la causa de lo que ocurre al tiempo que se pretende ocultar la crisis sistémica.
Sachs explica que “el déficit comercial de un país (o, más precisamente, su déficit en cuenta corriente) no indica prácticas comerciales desleales por parte de los países con superávit. Indica algo completamente distinto. Un déficit en cuenta corriente significa que el país deficitario gasta más de lo que produce. Es decir, ahorra menos de lo que invierte”. En el caso de Estados Unidos, se debe mantener un modo de vida sustentado en un despilfarro crónico, sobre todo de la clase dominante y de una clase media que gasta, creyendo que es inmune a los vaivenes de la economía. Sachs refiere también que esta crisis está motivada en “déficits presupuestarios crónicamente elevados derivados de recortes de impuestos a los ricos, combinados con billones de dólares desperdiciados en guerras inútiles. Los déficits no son la perfidia de Canadá, México y otros países que venden más a Estados Unidos de lo que Estados Unidos les vende a ellos”
Estados Unidos debe sostener 800 bases militares en todo el mundo, en las que 1.240.000 soldados totalmente improductivos deben ser mantenidos por el Estado. Así mismo debe financiar 11 fuerzas de tarea de portaviones que están en constante e innecesario desplazamiento por todos los océanos del planeta. De paso, es bueno recordar que los hutíes de Yemen, el país más pobre del Asia occidental, se han encargado de demostrar su total ineficiencia. Según Trump, la guerra en su expresión bélica no es el mejor negocio para Estados Unidos, por ello recurre a la guerra económica pensando que este expediente si puede llevar a Estados Unidos a una victoria. No obstante, no se debe olvidar que, conceptualmente “la guerra es la continuación de la política por medios violentos” y que según Lenin, “la política es la expresión concentrada de la economía”, de manera que todo lo que está sucediendo tiene única y exclusivamente causas económicas, léase crisis económica del capitalismo y de Estados Unidos.
Suponer -como lo hace Trump- que esta guerra la va a ganar por vía del aumento de aranceles y que ello va a conducir a que los países del mundo eliminen los propios, que las empresas se van a trasladar ipso facto a Estados Unidos, que cada país no va a manipular sus monedas como medida de protección y que todo el mundo se va a volcar a comprar productos estadounidenses…producidos en Estados Unidos, no deja de ser una quimera de un arrogante malcriado.
Algunas consecuencias de estas medidas ya se comienzan a percibir. El primer golpeado es el propio pueblo de Estados Unidos. Algunos de los más connotados economistas estadounidenses han anunciado que el déficit comercial de su país no podrá ser cerrado, por el contrario, creen que las medidas tomadas empobrecerán a los ciudadanos norteamericanos y perjudicarán al resto del mundo. Justin Wolfers profesor de economía de la Universidad de Michigan, cree que el costo de la vida en su país aumentará un 6% ya que las empresas trasladarán los costos adicionales a los consumidores. Por otro lado, a pesar de la opinión contraria de los voceros de la administración, analistas de JPMorgan vaticinan que los aranceles de Trump muy probablemente sumirán a la economía global en una recesión este año.
En otro ámbito, pareciera que el bloque favorable a Trump en el Congreso de Estados Unidos comienza a resquebrajarse. Cuatro senadores republicanos se unieron a los demócratas para rechazar la política de aranceles de Trump en una votación clave. Esta decisión llevó a que el Senado adoptara una resolución por una votación de 51 a 48 destinada a bloquear los aranceles propuestos por la administración Trump sobre las importaciones canadienses.
Así mismo, en una respuesta inesperada para Trump, China que ahora enfrentará un arancel de 125% sobre sus exportaciones a Estados Unidos ha respondido a cada escalada de Washington. Esto podría aumentar sustancialmente los precios de varios bienes que los estadounidenses compran a China. Washington importó 439.000 millones de dólares en bienes de China el año pasado, la segunda fuente principal de importaciones detrás de México. No parece posible que Estados Unidos pueda ganar esta “guerra comercial” a China. Ya durante su administración pasada, el actual presidente intentó un conflicto de similares características pero mucho más acotado y lo perdió.
Las evidencias señalan que, más allá de sus promesas y a pesar de su avasallante retórica y sus determinantes decisiones, Trump no ha podido ocupar Groenlandia, no pudo imponer su plan para Gaza y no detuvo la guerra en Ucrania en 24 horas. Europa, los países árabes y Rusia respectivamente, se lo han impedido. Tampoco ha logrado vender las 100 mil visas de 5 millones de dólares que ofreció. Así mismo, nadie en el mundo ha dejado de llamar al Golfo de México por su nombre.
Incluso en el tema de las deportaciones ha sido “más la bulla que la cabuya”. Sin dejar de considerar que esto se ha hecho al margen del derecho internacional e incluso de la propia institucionalidad y las leyes de Estados Unidos, la administración Trump no ha podido cumplir lo que se ha propuesto. Al respecto mi colega y amigo Antonio García me recuerda que: ”Con respecto a las deportaciones, un aspecto que ha pasado bajo la mesa es que Trump, en un plazo similar a lo que va de su mandato, ha deportado menos gente que Obama y Biden. Las deportaciones de Biden fueron un escándalo en comparación a otras. Solo en 2024 llegaron a casi 300 mil, […] en un plazo similar superó a las que lleva Trump. Así que las «masivas» deportaciones de Trump han sido un fracaso. Esa es la razón por la cual ha necesitado hacer escándalo con el Tren de Aragua y las deportaciones ilegales a El Salvador para de esa manera esconder su fracaso”.
De igual manera, pareciera que nadie le ha explicado a Trump la situación real de Estados Unidos. Según cifras aportadas por el portal Wofnon cuando en 2008, el PIB per cápita de la Unión Europea era de 37.203 dólares, el de Estados Unidos era de 48.570, una diferencia de 11 mil dólares. En el año 2023, el de la Unión Europea fue de 41.422 mientas que el de Estados Unidos llegó a 82.769 dólares, es decir el doble. En estas condiciones, ¿alguien cree que un empresario europeo trasladará sus fábricas a Estados Unidos donde tiene que pagar el doble de salarios para producir lo mismo que en Europa a mitad de precio o en Asia donde paga el 20%?
Otro elemento de análisis es el desplome de las bolsas que no han cesado de caer desde el anuncio de la imposición de aranceles por Trump. Las cifras han oscilado desde el -2,77% del índice Nikkei de Japón hasta la caída del 9% de Apple.
Los hasta ahora aliados de Estados Unidos, sujetos aún a él por su subordinación en la OTAN y por bases militares que les proporcionan seguridad y defensa, han puesto el grito en el cielo. Desde Alemania a Australia, desde Suiza a Japón y desde Francia a Suecia, han hablado de “inquietud” y “aranceles más dañinos de lo esperado”. El gobierno de Bélgica, país sede de la OTAN, dijo que Estados Unidos «acabará quemándose a fuerza de jugar con cerillas»… Otros, como los presidentes de Argentina y Ecuador manifiestan subordinación plena al contentarse con los aranceles impuestos a sus países por ser menores que los de otros.
Pero lo que tal vez tenga mayor importancia y proyección de futuro, es la propia reacción del pueblo de Estados Unidos. En manifestaciones solo comparadas a las que se opusieron a la guerra en Vietnam en la década de los 70 del siglo pasado, y bajo el lema ¡Manos fuera!,  se realizaron en un solo día, el pasado sábado 5 de abril alrededor de 1200 manifestaciones en los 50 estados de la unión norteamericana en las que participaron más de 150 grupos sociales y alrededor de 500 mil ciudadanos para expresar su repudio y rechazo a las medidas tomadas por Trump que afectan su situación económica y sus derechos laborales y humanos.
Este conflicto que ha iniciado Trump no es coyuntural ni de corto plazo, no tiene carácter táctico. Es un error caracterizarlo y analizarlo como tal. No. Es estructural, de largo plazo y de carácter estratégico. Lo que está en juego es la sobrevivencia del capitalismo por un lado y la sobrevivencia de la humanidad por el otro…y recién está comenzando.
Ya lo señalaba Lenin en 1916: “La época de la fase superior del capitalismo nos muestra que entre los grupos capitalistas se están estableciendo determinadas relaciones basadas en el reparto económico del mundo; al mismo tiempo, y en conexión con esto, están creciendo determinadas relaciones entre los grupos políticos, entre los Estados, sobre la base del reparto territorial del mundo, de la lucha por las colonias, de la “lucha por las esferas de influencia”.
De esto hace más de 100 años, mucho ha cambiado el mundo, pero la esencia es la misma. Este es un conflicto sistémico, es mucho más que una guerra comercial o una confrontación geopolítica. Lo dice incluso, uno de los mayores multimillonarios del planeta, el inversor y gestor de fondos de cobertura estadounidense Ray Dalio quien hoy, 9 de abril en su cuenta X afirmó que: “Lo más importante a tener en cuenta es que estamos viendo una ruptura clásica de los principales órdenes monetarios, políticos y geopolíticos. Este tipo de colapso se produce solo una vez en la vida, pero ha ocurrido muchas veces en la historia cuando se dieron condiciones insostenibles similares».
Dalio agregó que estamos asistiendo al desmoronamiento del orden geopolítico a causa de que -según él- la era del dominio de Estados Unidos ha terminado a raíz del enfoque unilateral de Washington que se ha plasmado en la guerra comercial, la guerra geopolítica, la guerra tecnológica y, en algunos casos, las guerras militares que ha liderado”.
Si alguien pregunta porque Estados Unidos arremete contra los que hasta hace poco eran sus aliados, también Lenin tiene la respuesta: “… es consustancial al imperialismo la rivalidad entre varias grandes potencias por hacerse con la hegemonía, es decir, para apoderarse de territorios, no tanto directamente para ellas mismas, sino para debilitar al adversario y minar su hegemonía…”.
Como dije antes, esto apenas está comenzando…
sergioro07.blogspot.com

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Maduro decreta emergencia económica por amenaza de guerra arancelaria

Este martes el mandatario explicará en detalle los alcances de este anuncio que protegerá la economía del pueblo venezolano

Por: Randolf Borges

Ante la amenaza que significa para el mundo entero la aplicación de aranceles adicionales a las mercancías que ingresan a Estados Unidos, el presidente de la República Nicolás Maduro anunció este lunes que firmará el decreto de emergencia económica para proteger al pueblo venezolano del impacto de estas medidas.

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En enero entra en vigor acuerdos comerciales de Venezuela con Mercosur

 El vicepresidente Ejecutivo de la República, Nicolás Maduro, informó este jueves que el 01 de enero de 2013 entrarán en funcionamiento los aranceles de las nuevas relaciones comerciales de Venezuela con Argentina, Brasil y Uruguay, países pertenecientes al Mercado Común del Sur (Mercosur). Seguir leyendo «En enero entra en vigor acuerdos comerciales de Venezuela con Mercosur»