Cruzadas Modernas: Gaza, Ucrania e Irán en el Mapa Político

Por Henry Pacheco: El imperio está dispuesto a quemar el mundo para salvar su trono, Gaza fue el anuncio, Ucrania el tanteo, Irán la escalada, pero Rusia y China son la traca y el objetivo final.  La Unión Europea continúa afirmando “el derecho de Israel a defenderse”, mientras el jefe de su primera potencia confiesa que “Israel está haciendo el trabajo sucio por todos nosotros”.

Hay dos enfoques sobre lo que está pasando. El optimista afirma que los conflictos a los que asistimos, la masacre de Gaza, la guerra de Ucrania, y la guerra contra Irán, son choques separados e independientes, cada uno con su particular lógica y motivación, la “seguridad europea”, los embrollos de Oriente Medio, el colonialismo israelí… 

Por desgracia, la realidad sugiere otra cosa: los tres choques están relacionados y forman parte del mismo proceso. Se trata de la guerra contra los adversarios de Occidente: contra todos aquellos que objetan su menguante dominio mundial y representan la posibilidad de una administración planetaria colegiada y plural entre potencias. No es un orden ideal, pero es diferente del hegemonismo y respetuoso con las diferentes civilizaciones.

En relaciones internacionales, la divisoria no es entre democracia y autocracia, sino entre hegemonismo y pluralismo multipolar.  La alternativa hegemonismo/multipolaridad es a las relaciones internacionales lo mismo que la alternativa dictadura de partido único/ pluralismo-división de poderes en un régimen nacional. 

Los mayores dictadores están en lo que antes se auto denominaba “mundo libre”. La simple realidad es que los adversarios de Occidente y sus denostados regímenes, la teocracia iraní, el régimen ruso con aspectos liberales y tradicionalismo eslavo, o la benevolente “dictadura” china con su buena gobernanza, son mucho más responsables y prudentes en su comportamiento exterior. 

Y a diferencia de los tiempos de la conferencia de los no alineados en Bandung (1955), la fuerza de gravedad de la potencia de la economía china convierte ahora esa alternativa en algo serio que atrae a la mayoría del mundo y le permite formar un gran polo, lo que en Occidente se vive como amenaza. Ante esa amenaza, el imperio está dispuesto a quemar el mundo para salvar su trono, en palabras del comentarista vietnamita Sony Thang. Gaza fue el anuncio, Ucrania el tanteo, Irán la escalada, pero Rusia y China son la traca y el objetivo final.

Vemos muestras de la unidad político-militar del bloque occidental en las dos guerras por estado interpuesto, contra Rusia e Irán, vía Ucrania e Israel. Los mismos drones que atacaron bases estratégicas rusas el 1 de junio, se usaron el viernes 13 en Irán para eliminar a veinte dirigentes político-militares de primer nivel, además de a científicos nucleares. 

En ambos casos el apoyo militar y financiero de la OTAN (Estados Unidos más la Unión Europea) y su cobertura política es manifiesto. La “agresión rusa no provocada” y el “derecho de Israel a defenderse”, forman parte del mismo relato. Lo mismo puede decirse del engaño concertado. El Times of Israel explicaba el mismo día 13 que haciendo ver que estaba negociando, Estados Unidos ayudó a que Irán bajara la guardia de tal forma que Israel pudiera ejecutar su ataque sorpresa. 

Ese engaño es de la misma factura que aquel “proceso de Minsk” sobre el que Angela Merkel y François Hollande admitieron que solo era una comedia para entretener a Rusia y ganar tiempo, mientras la OTAN fortalecía al ejército ucraniano. “Permitir a Netanyahu atacar Irán cuando los enviados estadounidenses estaban negociando con Teheran, sitúa a la Presidencia de Estados Unidos al mismo nivel de credibilidad que Al Capone”, dice el director del MidleEast Eye, David Hearst. ¿Quién volverá a fiarse de una negociación con Estados Unidos?

Todos los imperios utilizan la violencia al toparse con su declive, pero Estados Unidos es un caso especial. No tiene memoria de guerra en su propio territorio -su guerra civil queda muy lejos-, solo experiencia de guerras lejanas y fáciles de fusiles contra lanzas o de alta tecnología contra morralla predigital. 

Allí donde no ganaron, en Corea, en Vietnam y en los desastres de la guerra continua de los últimos treinta años, la catástrofe nunca la sufrieron ellos. Ese dato biográfico de Estados Unidos hace particularmente peligroso su proceso de ir a menos. Como en su día Boris Yeltsin en la URSS, el Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, es un acelerador del decreciente poder occidental.

Decadencia tardo-romana

Cuando asistimos en los noventa a la dramática quiebra soviética, nos vino a la cabeza la idea de que solo una quiebra del imperio occidental podría emularla en intensidad. Estamos en ello. En Estados Unidos estamos asistiendo a lo que parecen los inicios de un grandioso y peligroso espectáculo. Ante nosotros un cuadro completo de decadencia tardo-romana. Al frente del imperio hemos visto a un presidente senil, Joe Biden, asistido por ayudantes con nivel de becario (los secretarios de Estado y seguridad nacional, Blinken y Sullivan) que ha sido relevado por un sociópata narcisista. 

A los pocos meses en el cargo, su íntimo socio, el hombre más rico del mundo, le ha acusado de formar parte de una red pederasta cuyo organizador –Jeffrey Epstein, con pedigrí de chantajista del Mossad – fue suicidado en prisión. Su administración está dividida sobre contra quién hacer la guerra, los responsables saltan de los cargos y el Secretario de Estado Marco Rubio, asume funciones del Consejo de Seguridad Nacional, un aparato enorme descabezado que no se sabe quién dirige. 

El presidente ha defendido un proyecto inmobiliario-genocida para Gaza, un día dice una cosa y al siguiente lo contrario, su maltrato comercial de socios y adversarios anuncia graves perjuicios a la economía popular de su país, su política de emigración y sus excesos autocráticos provocan levantamientos “contra el rey”. 

Trump que alardeaba con desafiar al “estado profundo”, sufrió dos atentados en su campaña electoral y ya no parece capaz de mantener su promesa electoral de no meter a su país en nuevas guerras, lo que rompe su base popular. Esta especie de Nerón leyó en mayo en Riad, Arabia Saudí, un discurso anunciando un giro pacífico y no intervencionista en Oriente Medio y un mes después está llamando a los más de diez millones de habitantes de Teheran a evacuar la ciudad y a sus dirigentes a una “rendición incondicional”. No sabía nada de Ucrania cuando prometió acabar con la guerra en veinticuatro horas y ahora confirma que no tiene ni idea de lo que es Irán.

Ignorando el informe de sus agencias de seguridad que en marzo confirmaron que Irán, “No está construyendo el arma nuclear y que su líder supremo no autorizó tal programa que fue suspendido en 2003”, Trump se ha rendido a la tesis israelí, defendida desde los años noventa, de que Teheran está “a punto” de hacerse con la bomba. 

Se repite el esquema utilizado con Irak en 2003. Irán, que no ha atacado a nadie y que defiende desde hace décadas la creación de una zona desnuclearizada en Oriente medio, es presentado como el gran peligro regional con la falsedad de las armas de destrucción masiva por Israel, único poseedor de arsenales nucleares, químicos y biológicos en la región, que ha atacado a todos sus vecinos sin excepción y que la misma semana que comenzó su ataque contra Irán, con la colaboración de Estados Unidos y las potencias europeas, tomen nota: masacraba a gazatíes hambrientos en los puntos de distribución de comida a razón de varias decenas al día, bombardeaba Siria y Líbano, atacaba el puerto de Hodeidah en Yemen y secuestraba e aguas internacionales el barco de Greta Thunberg que intentaba llegar a Gaza. 

La Agencia Internacional de la Energía Atómica, controlada por potencias occidentales hostiles, que se negó a decir quién bombardeaba la central nuclear ucraniana de Zaporozhe ocupada por los rusos, ha desempeñado en Irán el mismo papel de espionaje de las instalaciones iraníes que los inspectores de la ONU realizaron en Irak por cuenta de los servicios secretos occidentales. 

El imperio quiere hacer con Irán los mismo que hizo con Irak, Siria o Libia, de acuerdo con el conocido guion neocon de septiembre de 2001 revelado por el General Wesley Clark en 2010: según Clark, este oficial le mostró un memorando que describía un plan para atacar y «destruir los gobiernos» de siete países en un plazo de cinco años, comenzando con Irak y luego incluyendo a Siria, Líbano, Libia, Somalia, Sudán e Irán. Clark afirmó que este plan fue orquestado por figuras neoconservadoras dentro de la administración Bush, como Dick Cheney, Donald Rumsfeld y Paul Wolfowitz.

Los medios de comunicación y el establishment político occidental han asistido con comprensión al “Pearl Harbor” iraní, sin caer en la cuenta de que aquello concluyó con una derrota del atacante, como si fuera normal la agresión contra un país en medio de una negociación, con la eliminación de toda una plana mayor, incluido el jefe negociador iraní, Alí Shamjaní, matando de paso a decenas de civiles. 

Ante todo esto, el Presidente francés, Emmanuel Macron condena el “programa nuclear iraní” y reafirma de “el derecho de Israel a defenderse y garantizar su seguridad”. El ministro de exteriores alemán, Johann Wadephul, ha ido más lejos al “condenar enérgicamente” a Irán por “atacar indiscriminadamente territorio israelí”, antes incluso de que Teheran lanzara sus primeros misiles de respuesta, de momento sin gran impacto. 

Por su parte, la Presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen, ha reiterado “el derecho de Israel a defenderse” con alguna llamada “a las dos partes” a la contención. Pero ha sido un tercer alemán, el Canciller Friedrich Merz, el autor de la declaración más exacta y más vergonzosa: “Israel está haciendo el trabajo sucio por todos nosotros”.

Que pasará

Lo que va a pasar a partir de ahora en Irán depende de cinco preguntas para las que no tenemos respuesta.

Desde que Donald Trump matara al principal militar iraní, el General Gasem Soleimani, en enero de 2020, la moderación de Irán ha sido extraordinaria. En abril de 2024 Israel atacó con gran mortandad la embajada iraní en Damasco. Irán respondió con un ataque simbólico. El 19 de mayo Israel mató al Presidente de Irán, Ebrahim Raisi y a su ministro de exteriores, Amir Abdolahian. Irán prefirió encubrir el atentado y presentarlo como un accidente de helicóptero. 

Los dos últimos días de julio de 2024 Israel asesinó al jefe militar de Hezbollah, Fuad Shukr y al líder de Hamas, Haniyeh, cuando éste se encontraba invitado en Teherán. Se anunciaron respuestas, pero Irán acabó comprando el collar de cuentas que le ofreció la administración de Biden, prometiendo un alto el fuego permanente en Gaza si no había represalias. 

No hubo alto el fuego. En septiembre Israel inició los bombardeos de Beirut, declarados “linea roja”, y el 17 y 18 de ese mes descabezó a la cúpula de Hezbollah en Líbano con la explosión de los dispositivos personales pager. No hubo respuesta, así que el día 27 asesinaron al líder de Hezbollah, Nasrallah. 

La respuesta fue la operación “Promesa verdadera 2” que causó daños en Israel, pero que no llegaron, ni de lejos, al daño sufrido por el práctico desmonte del “eje de la resistencia”. Esta prudente moderación es, seguramente, lo que ha dado alas al actual ataque directo contra Irán. Por eso, la primera pregunta cuya respuesta desconocemos es:

¿Cuantos misiles tiene Irán? Tras los ataques de los últimos seis días, ¿conserva capacidad ofensiva para dañar a Israel de forma significativa y hacer creíble su disuasión? Irán está lanzando menos misiles contra Irán conforme pasan los días. ¿Es verdad que cuanto más se desgaste la defensa antimisiles israelí, los iranís les lanzarán misiles cada vez más potentes? ¿Tienen misiles de reserva para la eventualidad de una participación militar de Estados Unidos?

Segunda: China y Rusia, ¿van a ayudar a Irán? Irán ayudó a Rusia en Ucrania. Ahora a Rusia le viene bien que Occidente diversifique su acción militar fuera de Ucrania. Rusia tiene una relación ambigua con Israel, donde viven más de un millón de ex ciudadanos de la URSS. ¿Enviará Rusia baterías antiaéreas de última generación que hasta ahora han sido negadas por el Kremlin y que Moscú necesita en su propio terreno, más aún ante la posibilidad de un segundo frente contra países de la OTAN en el Báltico y el norte de Rusia? Respecto a China, es el principal receptor de petroleo iraní. Irán es un elemento esencial en la gran estrategia china de integración euroasiática de la nueva ruta de la seda. Los tres países mantienen alianzas firmadas. ¿Van a hacer algo? Si no lo hacen, ¿qué respeto merecerá su alianza, la Organización de Seguridad y Cooperación de Shanghai, los Brics, etc?

Tercera: ¿El “eje de la resistencia” tiene fuelle todavía, en Líbano, en Irak, en Yemen, para atacar a Israel, por ejemplo con acciones desde el sur de Líbano, mayor hostigamiento a la navegación en el Mar Rojo y eventuales ataques a bases americanas en el Golfo?

Cuarta: ¿Participarán los Estados Unidos en la guerra?Evidentemente, ya lo hacen, pero ¿lo harán directa y abiertamente, usando su ejército? En caso afirmativo, ¿cómo y con qué intensidad?

Quinta: ¿Los países del Golfo permitirán a Estados Unidos usar sus bases para atacar Irán, con la certeza de que Irán las atacará?

Sea como fuere, es obvio que Irán no es Irak. La implicación directa de Estados Unidos provocará un desastre de grandes proporciones, al lado del cual lo de Irak será un juego de niños. El eventual cierre del estrecho de Ormuz tendrá graves repercusiones en la economía mundial y los precios del petróleo. A largo plazo, el suicidio de Israel está servido, pero el suicidio de un estado, colonial y genocida, que además es potencia nuclear, es sumamente inquietante. No hay nada más peligroso que un suicida fanático

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Comienza Rusia ensayos clínicos de nueva vacuna contra el cáncer

En Rusia comenzaron los ensayos clínicos de la vacuna contra el cáncer, Enteromix, en los que participan casi 50 voluntarios, informó hoy el director general del Centro Nacional Médico de Investigación en Radiología, Andréi Kaprin.

«Nuestro instituto es el primero autorizado para realizar un ensayo clínico abierto, unicéntrico, de fase I con la vacuna Enteromix. Ya ha comenzado, se han reclutado 48 voluntarios», dijo Kaprin durante la sesión de este viernes del Foro Económico Internacional de San Petersburgo (Spief 2025).

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El triángulo geoestratégico China, Rusia e Irán

Por: Martín Martinelli

Existen determinados factores y mecanismos que denotan un desplazamien­to en las placas tectónicas y el resquebrajamiento de algunas estructuras que datan de 1945.

Transcurre desde un mundo bipolar y un llamado tercer mundo o Bandung (1955) o la Conferencia de Bakú (1920), hacia uno unipolar, y la gestación de otro más multipolar. Se puede observar un hilo conductor subyacente a través de organizaciones de alcance mundial. Nos referimos al mundo moldeado a su imagen y semejanza por el país belicista por excelencia: el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM), Bretton Woods (1944), la Organización del Tratado del Atlán­tico Norte, OTAN, (1949).

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Revisión Estratégica del Ejército Británico: Amenazas Globales

Por: Henry Pacheco. Sin embargo, en lugar de centrarse en eso, Londres sigue representando el papel de una superpotencia. En concreto, el último documento sobre las prioridades estratégicas del ejército británico establece que debería centrarse en Rusia y China. Sí, leyeron bien. El Reino Unido cree que puede luchar contra ambos gigantes (euro)asiáticos simultáneamente.

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La Doctrina Monroe: Su Relevancia Actual

Por: Henry Pacheco. «La Doctrina Monroe está muerta».

Esa sentencia fue dictada en noviembre de 2013, al término de la reunión de ese año de la Organización de los Estados Americanos (OEA), celebrada en Ciudad de Guatemala. Le siguió un cálido aplauso de un auditorio lleno y que estaba compuesto por representantes de los gobiernos de América Latina y el Caribe. La frase la dijo John Kerry, entonces secretario de Estado de Estados Unidos bajo la presidencia de Barack Obama. Kerry representaba al país que precisamente había desarrollado la doctrina hacía dos siglos. «La Doctrina Monroe nunca ha estado más viva«: de dónde surge la idea de que América Latina es el patio trasero de EE.UU.

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Diplomacia Rusa: Estrategia y Control en el Conflicto Ucraniano

Por: Henry Pacheco. En Rusia, la diplomacia es simplemente una herramienta de operaciones especiales y ninguna de las declaraciones o acciones actuales del Kremlin tiene como objetivo organizar negociaciones genuinas con Ucrania. Los rusos intentan ejercer el papel de moderadores, fijando la fecha, el lugar y los participantes de cualquier conversación”

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Desafíos Neoliberales en la Unión Europea Post-Maastricht

Por: Henry Pacheco. ¿Cómo entender la Unión Europea después de Maastricht?(1): Como el modo específico de consensuar el nuevo orden internacional unipolar dirigido por los Estados Unidos. Se trató de concretar el nuevo orden internacional que emergía con la derrota de la Unión Soviética bajo el modelo y la hegemonía norteamericana, que es lo que hemos llamado neoliberalismo y que luego se fue concretando en eso que se llamó globalización neoliberal o globalización capitalista neoliberal.

¿Cuál es el centro de esta construcción? El centro, es básicamente una reacción contra el modelo social y político que se implantó en Europa después de la Segunda Guerra Mundial.
 
Es decir, la idea fundamental de este nuevo orden es poner fin a eso que se llamó los 30 años gloriosos, poner fin a una experiencia política y social, a una forma específica de relacionar política estado, sociedad y conflicto social, donde el protagonismo era de las clases trabajadoras y su peso estructural en la economía y en la política. El objetivo real era derrotar ese modelo, y hacerlo en un proceso político.
 
La clave fue desmontar el Estado nación y su específica concreción después de la Segunda Guerra Mundial, lo que se ha llamado el constitucionalismo social, que fue un intento de embridar al capitalismo en base a procesos sociales con un control social y estatal independiente por la dominación de los grandes poderes económicos.
 
Se aprovechó el momento para desmontar los fundamentos de ese conflicto de clase surgidos después de la Segunda Guerra Mundial. ¿Cuáles fueron sus concreciones fundamentales? Tres, básicamente.
 
La primera concreción fue, de facto, la constitucionalización del modelo neoliberal. O sea, a partir de Maastricht solamente había un pensamiento único, una clase política única y modelo económico único, obligatorio para cada Estado y límite a cualquier proceso de soberanía popular.
 
El segundo rasgo fundamental era lo que podíamos llamar la desterritorialización del poder democrático. Y la democracia empezó a dejar de ser un modelo político enraizado en la sociedad y se convirtió en un modelo más o menos ambiguo, una especie de norteamericanización de la vida pública que al final lo que consiguió fue debilitar, fragmentar la soberanía popular. Es un proceso muy conocido. Ya lo defendió Von Hayek en el año 38 del siglo XX, aquello que se llamó el federalismo económico.

Todo el centro del modelo neoliberal es muy simple, es quitarle a la soberanía popular la dirección de la vida económica, de la vida pública y por lo tanto despolitizar la economía imponiendo un modelo económico único donde la soberanía popular no pueda controlar la vida económica limitando los grandes poderes económicos. Este es el dato fundamental del modelo de construcción.
 
Y hay un tercer elemento, pero nunca se comenta porque parece tan evidente que lo damos por supuesto y es la subordinación estructural de la Europa que nace con Maastricht al orden internacional que impuso Estados Unidos. Es decir, Maastricht lo que hace fundamentalmente es desmontar el modelo político social de los Estados nacionales construidos después de dos guerras mundiales.

En conclusión, se subordina estructuralmente la Unión Europea a los intereses estratégicos de Estados Unidos y a partir de ahí, hay un doble proceso que nunca se debe de olvidar. La integración europea está ligada a la ampliación y el desarrollo de la OTAN. Y no son dos cosas distintas, es un mismo proyecto político, un modo de organizar el mundo según los intereses estratégicos de Estados Unidos.

Explicar esto es importante porque estamos ante la crisis de la hegemonía norteamericana porque vivimos una transición a un mundo multipolar y eso significa una gigantesca redistribución del poder político a nivel mundial. Por lo tanto, estamos viviendo una transición que va a ser dramática, con elementos de conflicto, de guerras, de revoluciones y de contrarrevoluciones.
 
En este proceso de transición aparecerá aquello que los teóricos llaman La trampa de Tucídides. Es decir, ¿cómo se va a resolver la crisis hegemónica?,¿con una guerra o sin ella? o ¿con qué tipo de guerra? Con conflictos es seguro, ya lo estamos viendo.
 
Todas las costuras del orden internacional norteamericano están saltando por los aires y estamos en un mundo radicalmente nuevo con muchos elementos dramáticos.

La segunda cuestión que nunca hay que olvidar es que la clave de lo que estamos viviendo es la crisis de la Unión Europea y específicamente de la democracia de cada uno de los Estados singularmente considerados.
 
Es una crisis profunda de la democracia que se debe a un elemento fundamental, al peso cada vez más determinante de los grandes poderes económicos, financieros y corporativos. Si algo caracteriza la situación económico y social europea en el marco de la Unión, es el predominio prácticamente sin contrapoderes de los grandes monopolios financieros y empresariales, que son los que dirigen la vida pública.
 
Un tercer elemento decisivo. El papel asignado por la OTAN a la Unión Europea. En esta crisis hegemónica la clave es derrotar a China y según la doctrina-OTAN, el elemento clave para derrotar a China es derrotar previamente a Rusia. Como la Federación Rusa en este caso es la retaguardia estratégica de China su derrota obligaría China a negociar de una manera subalterna con la potencia supuestamente vencedora que sería Occidente dirigido por Estados Unidos.

Esa era la estrategia que aplicó Biden. ¿Por qué aceptó ese papel la Unión Europea? Primero, porque estaba de acuerdo; o sea, las élites europeas siempre han estado de acuerdo que el problema era Rusia y que había que seguir trabajando para arrinconarla, con el objetivo de poner fin al equipo dirigente de Putin y provocar una crisis político-estatal

Para eso son las sanciones y un hipotético triunfo de la guerra en Ucrania. Ambos factores serían el detonante de una crisis de régimen que permitiría el reparto de los grandes recursos que tiene Rusia. Esto es lo que había detrás del proyecto OTAN. Esto es lo que, de una u otra manera, teníamos por delante.

Lo que ha ocurrido es que no ha funcionado. ¿Y por qué? Como siempre, se ha subestimado a Rusia y se han subestimado los profundos cambios que ya hay en la economía internacional. Se ha subestimado que la multipolaridad está avanzando y, sobre todo, el potencial político militar de Rusia. Creo que es ahí donde estamos en este momento.

Partimos de la idea que la Unión Europea y la democracia singularmente individualizada de cada uno de los Estados vive en un momento de crisis; en este escenario la existencia de un enemigo externo es decisivo para superar la crisis. Es decir, en un momento determinado la presencia de un enemigo que tiene una vieja resonancia histórica, un enemigo supuestamente agresivo que estaría dispuesto a atacarte. Ese miedo a un enemigo externo propicia naturalmente la unión de los “amenazados”, propicia que en las mayorías sociales gane la inseguridad, el miedo y eso siempre ha beneficiado a los países que lo promueven.

La Unión Europea ha hecho del miedo a Rusia un instrumento para superar su propia crisis y para propiciar una nueva centralización del poder en torno a Bruselas, en torno a la creciente autonomización de la Comisión Europea. Y eso se consigue en gran parte con la política del rearme. Sin embargo, creemos que esto no va a funcionar porque con esta política no se va a superar el estancamiento económico de la Unión Europea; quieren superarlo por una salida militar, por una especie de economía de guerra que ni es economía de guerra y ni siquiera llega a un Keynesianismo militar.

Una cuestión en la que debemos pensar. Si hay paz en Ucrania, si se toman en cuenta los intereses de Rusia, eso pondrá en peligro la Unión Europea, podrá en peligro su propia existencia, por eso se manifiestan opuestos a cualquier política de paz, por eso sabotean cualquier intento de paz.

Pero, ¿por qué? Porque de acuerdo a la estructura que han creado no puede prosperar un acuerdo de paz que, tarde o temprano, significaría una nueva arquitectura de seguridad en Europa y eso pondría en cuestión la Unión Europea que conocemos y la existencia de la OTAN.
 
Por otra parte, creo que estamos delante de lo que se llamaria, una sublevación de los pueblos europeos a medio plazo. Sé que esto hoy parece seguramente descabellado, pero creo que hay condiciones cada vez más evidentes de una insurrección de los pueblos europeos, un levantamiento frente a unas élites que nos llevan a la guerra, que nos llevan al rearme y a nuevas políticas de austeridad.

Estamos ante una coyuntura muy complicada que se va a ir agudizando conforme las conversaciones de paz avancen. las élites europeas están muy comprometidas con el modelo OTAN, con el modelo norteamericano, con la estrategia Biden y están haciendo un trabajo sistemático de boicot, sabotaje a cualquier intento de paz entre Ucrania y Rusia. Les va en gran parte su vida política en ello y también sus proyectos personales y económicos. Estamos en un momento dramático.
 
¿Cuál es la contradicción básica? Saben que solos no pueden ganarle a Rusia, que necesitan a Estados Unidos, que necesitan a Donald Trump, pero tienen que crear un escenario donde Donald Trump desista de llegar a acuerdos con Putin. Y para eso tienen consenso con la élite dominante en el gobierno ucraniano y obviamente con Zelensky. Él sabe que se juega la vida, y cuando digo esto, lo digo en serio, la vida de Zelensky depende en gran medida que la guerra continúe.

¿Dónde estamos? ¿A dónde vamos? vamos hacia una nueva situación donde las poblaciones empiezan a separarse de las élites nacionales y de la Unión Europea. Los europeos van a reclamar nuevas opciones, nuevos argumentos, nuevos instrumentos, nuevas demandas.

Está llegando el momento de plantearse en serio un nuevo tipo de Europa, lo que podíamos llamar convertir a Europa como un sujeto político internacional no alineado, independiente, sobre todo de los Estados Unidos. Y esto será poniendo fin a la existencia de la OTAN.

La OTAN no es solo una alianza militar, es algo más, es la estructuración de la fuerza armada según los intereses determinados por los Estados Unidos. No es una simple alianza entre Estados, es parte de un ejército dirigido por los Estados Unidos. Es decir, ha sido una manera de pérdida de soberanía en un elemento central como son las fuerzas armadas.

Por lo tanto, la primera idea es que hace falta una Europa que sea un sujeto político independiente y que pueda actuar con autonomía estratégica.
 
¿Qué significa eso en la práctica? A mi juicio, tres cosas fundamentales.

La primera, debemos ir hacia una Europa confederal. El federalismo que se ha creado en Europa, el federalismo neoliberal, ha construido una democracia oligárquica que limita los derechos de los trabajadores, que limita los derechos sociales y que, sobre todo, pone en crisis a la propia democracia en cualquiera de las excepciones que puede tener ese término. Por lo tanto, hace falta darle un giro serio a esta Europa, hacia una Europa confederal, donde los Estados y los pueblos sean instrumentos reales de construcción de una nueva Europa y que, por tanto, hay que comprometer a las poblaciones con un nuevo proyecto económico, político y social avanzado.

Segunda cuestión, no es posible la seguridad europea sin un tratado de paz y cooperación con Rusia. La condición previa de cualquier autonomía estratégica europea pasa por un tratado de cooperación reforzada entre Rusia y Europa. Es lo que siempre las potencias anglosajonas han intentado evitar.

Hace falta un acuerdo entre Alemania y Rusia, y el acuerdo entre Europa y Rusia eso debe ser concretado en un tratado de paz y cooperación que estoy convencido beneficiará no sólo a Rusia , sobre-todo beneficiará a la autonomía estratégica de Europa.

Y la tercera cuestión fundamental es comprometer a esta nueva Europa democrática y socialmente avanzada, comprometerla con el nuevo orden internacional que está emergiendo. Un orden multipolar. democrático y justo, que es donde está la gran tarea del momento. Es decir, Europa no puede seguir siendo un instrumento más, un actor subalterno en manos de Estados Unidos que se opone a un mundo que está cambiando.

Dicho de otra manera, Europa tiene que escoger de qué mundo quiere ser parte. ¿Quiere ser, con Estados Unidos, un freno político militar a la multipolaridad?, ¿quiere ser un dispositivo que impida la multipolaridad? o ¿quiere ser un instrumento en positivo, de paz, participando en el nuevo orden económico internacional , en un mundo que emerge, que es un mundo multipolar donde los pueblos del sur global luchan por tener voz, protagonismo y reconocimiento?

Creo tarde o temprano este es programa que van a exigir los pueblos y la cuestión de la paz entre Ucrania y Rusia va a dilucidar el futuro de la Unión Europea y de la OTAN .

(1)  (la Unión Europea después de Maastrichnt)

El Tratado de Maastricht, que entró en vigor el 1 de noviembre de 1993, marcó una transformación significativa para lo que entonces era la Comunidad Europea, dando paso a la Unión Europea (UE) como la conocemos hoy en día.

«La Unión Europea después de Maastricht» se refiere al nuevo marco y las implicaciones que surgieron a partir de este tratado. Los puntos clave de esta transformación incluyen:

Creación de la Unión Europea: El tratado formalmente estableció la Unión Europea, que abarcaba las Comunidades Europeas (el «primer pilar») y añadió dos nuevos «pilares» de cooperación:

Política Exterior y de Seguridad Común (PESC)

Justicia y Asuntos de Interior (JAI)

Introducción del concepto de ciudadanía europea: Se estableció una ciudadanía común para los nacionales de los estados miembros, otorgando derechos como la libre circulación y el derecho a votar y ser candidato en las elecciones municipales y al Parlamento Europeo en el estado miembro de residencia.

Progreso hacia una Unión Económica y Monetaria (UEM): El tratado fijó las etapas para la creación de una moneda única, el euro, y estableció los criterios de convergencia que los estados miembros debían cumplir para participar.

Fortalecimiento del Parlamento Europeo: Se ampliaron los poderes legislativos del Parlamento Europeo a través del procedimiento de codecisión (ahora procedimiento legislativo ordinario) en varios ámbitos.

Cooperación reforzada: El tratado abrió la posibilidad de que algunos estados miembros avanzaran en una integración más profunda en ciertos ámbitos, sin la participación de todos.

En resumen, «la Unión Europea después de Maastricht» significa una entidad más allá de una mera comunidad económica, con aspiraciones en la política exterior, la seguridad, la justicia y la introducción de una moneda única, además de una mayor dimensión política y de ciudadanía.

Con el tiempo, la UE continuó evolucionando con tratados posteriores como el Tratado de Ámsterdam y el Tratado de Lisboa, pero el Tratado de Maastricht sentó las bases fundamentales para la estructura y los objetivos de la Unión Europea moderna.


 

Vladimir Putin comenta la llamada telefónica con Donald Trump

Tras una conversación de dos horas con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el líder ruso, Vladímir Putin, ha afirmado a la prensa que el diálogo fue franco e informativo y agradeció a su homólogo el apoyo a la reanudación de las negociaciones directas entre Moscú y Kiev.

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OCHENTA AÑOS DE LA VICTORIA EN LA GRAN GUERRA PATRIA

Por Luis Britto García 

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El 9 de mayo de 1945 un soldado planta la bandera roja de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas sobre las ruinas del Reichstag del Tercer Reich Alemán. Ello decide el verdadero fin de la contienda, y el futuro del género humano.

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Revisando Mitos de la Segunda Guerra Mundial

Ignorar a China y minimizar a Rusia

Por: Henry Pacheco. Con el 80º aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial, se ha hecho cada vez más visible cómo los roles vitales de China y Rusia en la derrota del fascismo se degradan y distorsionan en la narrativa.  La memoria selectiva de Occidente, distorsiona la percepción pública del pasado y confunde la política global actual. Cuatro mitos persistentes sobre la Segunda Guerra Mundial siguen moldeando la geopolítica moderna. 

Mito uno. La falacia de los seis años

Uno de los conceptos erróneos históricos más persistentes es el período de seis años que duró la Segunda Guerra Mundial, que limita su comienzo a la invasión de Polonia por parte de Alemania en 1939. Esta visión ignora la invasión de Etiopía por parte de Italia en 1935, la Guerra Civil Española (1936-1939) y la agresión a gran escala de Japón en Asia que comenzó en 1931 con la invasión de Manchuria, casi una antes de que comenzara la guerra en Europa. Los historiadores occidentales de pensamiento libre AJP Taylor y John Toland reconocieron que las brutales acciones de Japón en China, fueron un precursor crucial de la Guerra del Pacífico. La agresión japonesa desafió el orden internacional posterior a la Guerra Mundial y envalentonó a los regímenes fascistas, incluido el nazi en Alemania. Las matanzas y las atrocidades áticas de Japón, como la Masacre de Nanjing, presentaban escalofriantes paralelismos con los crímenes nazis contra los judíos. Ciudades como Nanjing fueron sometidas a la destrucción y sus habitantes a ejecuciones masivas y violaciones. Estos hechos están profundamente arraigados en la memoria colectiva china. Desde la perspectiva china, esta larga y brutal lucha, conocida en China como la Guerra de Resistencia contra Japón y que se extendió desde 1931 hasta la rendición de Japón en 1945, sentó las bases para la victoria aliada. Sin embargo, Occidente ignora en gran medida esta perspectiva.

Mito dos. El papel central de Occidente. La idea de que los acontecimientos centrales de la Segunda Guerra Mundial se desarrollaron en Europa distorsiona aún más la verdad histórica. Estados Unidos y el Reino Unido llevan mucho tiempo destacando la importancia del desembarco de Normandía , un punto de inflexión crucial. Mientras tanto, el papel de la Unión Soviética en la derrota de la Alemania nazi —que costó millones vidas— ha sido minimizado o ignorado en Occidente, especialmente en el contexto de la Guerra Fría. El papel de la Unión Soviética en la derrota de las fuerzas nazis en el Frente Oriental es innegable. Antes de la apertura del Occidental en 1944, la Unión Soviética ya había infligido importantes derrotas a Alemania, con un coste inmenso. Con 27 millones de bajas, la contribución de la Unión Soviética fue crucial para la victoria definitiva de los Aliados.

Mito tres. La resistencia a largo plazo de China

El papel de China en la Segunda Guerra Mundial suele descuidarse o minimizarse en las narrativas occidentales. Sus bajas durante los diez años de la Guerra de Resistencia contra Japón ascendieron a más de 35 millones, pero a pesar del coste, China se presenta desde la perspectiva occidental como una víctima pasiva o un participante indirecto. Mientras tanto, las fuerzas chinas colaboraron con las potencias aliadas en el Sudeste Asiático. Colaborando con Estados Unidos en la campaña de la Carretera de Birmania, China contribuyó a la mayor contribución de los aliados en su esfuerzo bélico y debilitó la capacidad militar japonesa, permitiendo así que la Unión Soviética se centrara más en el frente europeo. La resistencia militar china desempeñó un papel estratégico: al contener al ejército japonés, limitó la capacidad de Japón para combatir en otros frentes. China fue una fuerza crucial que ayudó a inclinar la balanza en el Pacífico. La resistencia china fue indispensable para agotar los recursos japoneses y debilitar su posición estratégica general, lo que sentó las bases para la derrota de las potencias del Eje

Mito cuatro. La victimización de Japón

La representación de Japón como víctima de la Segunda Guerra Mundial, especialmente tras los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki, es otro tema delicado para muchos en China. Esta narrativa tiende a minimizar el papel de Japón como agresor en Asia. La Masacre de Nanjing, en la que las tropas japonesas asesinaron a cientos de miles de civiles chinos, sigue siendo un tema controvertido en Occidente, con debates inmersos en las cifras de víctimas, el contexto histórico y las susceptibilidades políticas.

Muchos en China ven esto como un intento de reescribir la historia, especialmente cuando el sufrimiento de los civiles chinos se ve eclipsado por el hecho de que Japón es víctima de los bombardeos atómicos. El desprecio por la abrumadora evidencia de los crímenes de guerra cometidos por Japón, incluidos los relatos de testigos oculares y las fotografías de las atrocidades y la esclavitud sexual, despierta ira en la sociedad china.  La renuencia de los dirigentes japoneses a reconocer plenamente estos crímenes y a ofrecer disculpas oficiales y sin reservas, y la falta de voluntad de algunas figuras e instituciones políticas para afrontar este oscuro capítulo de la historia exacerban las tensiones e impiden una reconciliación genuina.

Reescribiendo la historia con cooperación internacional

Estos cuatro mitos, profundamente arraigados en la política de la Guerra Fría, reflejan los persistentes esfuerzos de Occidente por mantener su dominio global. Al enfatizar la contribución de Occidente y minimizar la de China y la Unión Soviética, estas narrativas contribuyen a consolidar el poder político e ideológico de Occidente.

Hoy, a medida que la política global evoluciona hacia la multipolaridad, es crucial corregir estos errores históricos. Corregirlos requiere una sólida cooperación académica internacional, así como una comprensión más matizada por parte de los académicos occidentales de las contribuciones de China y la Unión Soviética a la victoria en la Segunda Guerra Mundial. Esto podría ayudar a prevenir malentendidos en el futuro y promover una narrativa histórica global más precisa. El 80.º aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial, ofrece una excelente oportunidad para honrar el papel de todas las naciones vencedoras —no solo las occidentales— en la derrota del fascismo.