Por: Luis Britto García
- Del Amor Propio y los homenajes Del Amor Propio decía Voltaire que era como el órgano de la generación: lo tenemos en gran estima, nos causa sublimes placeres, pero lo mejor que podemos hacer con él en público es ocultarlo. Este imperativo se agudiza en caso de homenaje. Por presuntuosos que seamos, debemos rechazarlo alegando que no lo merecemos. El propio Voltaire olvidó esta precaución. Cansado de tratar de liquidarlo a punta de carcelazos, persecuciones y demandas, el Eje del Mal lo convidó a París y lo mató a sus 81 años a punta de homenajes.
- ¡Pájaro que vas volando! La Juventud del Porvenir, reunida en el Teatro Caracas, aclama al más alto, sorprendente, enigmático y audaz poeta de todos los países y todos los tiempos. Leen felicitaciones y adhesiones que llueven del orbe civilizado y del otro. Con una guirnalda de laurel que, por grande, le queda como collar, coronan al excelso Francisco Antonio Delpino y Lamas, el “Chirulí del Guaire”, humilde sombrerero y excombatiente de la Guerra Federal. Con antorchas iluminan su marcha triunfal la noche del 14 de marzo de 1885. Cargado en hombros lo llevan hacia la eternidad o quizá solo hasta su modesto rancho del Guarataro. Con infatigables serenatas le impiden el sueño, tan amigo del olvido. Algunos vocean el poema que se atribuye a su ídolo: “Pájaro que vas volando/ parado en tu rama verde/ pasó cazador, matote/ más te valiera estar duerme”.









