Cómo se ha embolsado Trump $ 1,408,500,000

Por: Buró Editorial The New York Times

El presidente Trump nunca ha sido de los que se preguntan qué puede hacer por su país. En su segundo mandato, al igual que en el primero, está poniendo a prueba los límites de lo que su país puede hacer por él.

Ha invertido su energía y creatividad en explotar la presidencia, en descubrir cuánto dinero están dispuestos a poner en sus bolsillos las personas, las corporaciones y otras naciones con la esperanza de usar el poder del gobierno al servicio de sus intereses.

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La Junta de la Paz de Trump Consolida un Proyecto Colonial para Gaza

Por Alejandro López*

De ser legitimado a nivel internacional, este proyecto no solo impondría unas nuevas normas del mundo lideradas abiertamente por el trumpismo, empezando por Gaza, sino que supondría un intento de privatización de la ONU.

Ya está aquí la paz. Una paz con características estadounidenses. Que la gobernanza de Palestina no iba a quedar en manos de la soberanía popular palestina era conocido por todos. Pero las dimensiones del proyecto de la Junta de la Paz que ha presentado el republicano llevan el futuro de Gaza a dimensiones completamente ajenas al autogobierno.

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Poder sin frenos, primer año de Trump

Rápidos cambios en políticas de inmigración, economía y relaciones exteriores, impulsados a golpe de más de 200 órdenes ejecutivas con un poder sin frenos, así podría describirse el primer año del segundo mandato de Donald Trump en Estados Unidos.

Por: Deisy Francis Mexidor

En este periodo impuso su visión de ‘Estados Unidos Primero’ y trató la presidencia de su antecesor, Joe Biden (2021-2025) como una aberración histórica, no solo al deshacer sus políticas, sino al calificar todo su mandato como ilegítimo.

Para el periodista David Montgomery, “en su segundo mandato, justo antes del aniversario 250 de la nación, Trump está demostrando lo vulnerable que es la democracia estadounidense frente a un presidente con instintos autoritarios”.

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Trump Llega a Davos como Amenaza Global y Convierte el “Diálogo” en Campo de Presión

Editorial / Análisis – El Ciudadano México

El Foro Económico Mundial abre en Suiza en medio de tensiones entre Estados Unidos y Europa por Groenlandia.

El Foro Económico Mundial de Davos 2026 arranca bajo el lema “A Spirit of Dialogue”, pero la realidad que se impone desde antes de la inauguración es otra: el regreso del presidente Donald Trump al centro del escenario internacional no está marcado por la cooperación, sino por la confrontación. Su presencia, lejos de aportar certidumbre, acelera la fragmentación geopolítica y reordena la agenda global alrededor de un solo factor: el uso del poder estadounidense como herramienta de presión comercial, militar y diplomática.

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México, ante las Amenazas de Trump: “Donde Pisa el Ejército Estadounidense No Llega la Paz”

Por Livia Drusila Castro*

Claudia Sheinbaum descarta una intervención militar estadounidense en México y promueve el diálogo.

El presidente de Estados Unidos no se esconde, nunca lo ha hecho. México, Cuba y Colombia parecen ser los próximos objetivos en su tablero de juego después del secuestro de Maduro y el consecuente cambio en el cuadro de mandos en Venezuela. Hace unos días en una rueda de prensa, Trump anunció su intención de iniciar ataques por tierra contra los cárteles que dice que “gobiernan México”.

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El Gran Dictador

Por: Randy Alonso Falcón

Estados Unidos anda a la cacería de “dictadores” por todo el mundo, sin mirar que el mayor de todos está instalado en la Casa Blanca.

“No necesito el derecho internacional”, dijo sin ambages Donald Trump a periodistas de The New York Times la noche del miércoles 7 de enero. “… Mi propia moralidad mi propia mente. Es lo único que puede detenerme”, señaló como límites a sus aventuras imperiales y sus dictados cual emperador.

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Venezuela: ¿y ahora?

Por: Marcelo Colussi

Trump, entiendo que te creas el Presidente Interino de Venezuela, pero estás loco. Todo el mundo sabe que has invadido Venezuela para robarle su petróleo. Y quieres anexar Groenlandia a Estados Unidos porque tú y los multimillonarios que te apoyan intentan robarle los minerales de Groenlandia. Tus actividades descaradas, imperialistas, engañosas y criminales nos están haciendo perder el apoyo de nuestros aliados y verte como lo que realmente eres: un gánster criminal sin conciencia, moral ni devoción por la libertad, la justicia y la igualdad. Estás provocando que el mundo se vuelva contra ti y nuestro país. ¡Deja de decir estupideces ya!

Maxine Waters, congresista demócrata por California

La arrogante bravuconería de los cowboys que arrasan con todo está cayendo ante la milenaria sabiduría china.”

Romina de la Roca

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Con la agresión a Venezuela, EEUU derrumbó el orden internacional. ¿Y ahora qué?

Por: Ángel González

Estamos a las puertas de un orden unipolar controlado por una élite nazi o ante una oportunidad de construir nuevos equilibrios, pero el mundo de la ONU ya no es.

“Vivimos en un mundo en el que puedes hablar todo lo que quieras sobre sutilezas internacionales y todo lo demás, pero vivimos en un mundo, el mundo real, que se rige por la fortaleza, que se rige por la fuerza, que se rige por el poder”, dijo en una entrevista hecha poco después de la agresión militar contra Venezuela Stephen Miller asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca y uno de los hombres más influyentes en la política de Donald Trump, según analistas y la prensa estadounidense. Miller agregó en esa misma oportunidad que “estas son las leyes de hierro del mundo desde el principio de los tiempos”.

Análisis provenientes de distintas partes del mundo hablan de que Trump está derrumbando el orden internacional surgido del fin de la segunda guerra mundial y estamos ante el nacimiento de un nuevo orden. Pero no son solo analistas, Blackrock, el mayor gestor de activos financieros del mundo, publicó un informe la semana pasada en el que habla de “un escenario geopolítico fragmentado” y de un “tercer orden mundial” marcado por “la redefinición que hace Estados Unidos de sus relaciones económicas y estratégicas”.

Así mismo, el 16 de enero María Zajárova, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia, expresó la alerta que su país hace acerca de lo que está ocurriendo:

“Desafortunadamente, el mundo se encuentra en una situación en la que, bajo diversos pretextos y supuestamente en nombre de la creación de una nueva ética mediante el abandono de principios y normas obsoletos, ha comenzado a descender de forma gradual y luego rápida hacia el caos total, perdiendo la comprensión de lo que es bueno y lo que es malo”.

El mundo que ya no existe

¿Cuál es ese orden mundial surgido del fin de la segunda guerra mundial que hoy está muriendo? Se trata de uno regido por instituciones multilaterales articuladas en la Organización de las Naciones Unidas, creada en 1945 sobre principios como la soberanía estatal, la integridad territorial, la prohibición del uso de la fuerza y la solución pacífica de controversias, todos consagrados en la Carta de las Naciones Unidas.

Una revisión de las noticias del último año evidencia que Estados Unidos ha pasado por alto todos esos principios. Solo en 2025 bombardeó Irán, Yemen, Somalia, Siria y Nigeria. Y al amanecer de 2026 bombardeó Venezuela y secuestró a su presidente. También desplegó un descomunal contingente de guerra en el Mar Caribe y ha bombardeado tres docenas de botes y asesinado a más de un centenar de personas bajo la excusa incomprobable de que eran narcotraficantes. Nunca presentó una sola prueba. Ha amenazado con bombardear México, Colombia y sostiene la amenaza de apropiarse Groenlandia “por las buenas o por las malas”.

Además, estableció una política de chantaje internacional mediante aranceles a las importaciones desde casi todos los países del mundo.

Se supone que el Consejo de Seguridad de la ONU debe intervenir para regular los conflictos internacionales, mediar y evitar la guerra. Existen mecanismos para responder ante agresiones militares, que incluyen sanciones económicas y diplomáticas sobre el estado agresor y hasta acciones militares colectivas. Nada de eso ocurre, nadie considera eso posible en los casos en que Estados Unidos agrede a otra nación.

Trump afirmó la semana pasada en una entrevista con The NewYork Times, cuando le preguntaron si había algún límite a su poder en cuanto al mundo: “Sí, hay una cosa, mi propia moralidad, mi propia mente; es lo único que puede detenerme”. Luego agregó: “No necesito el derecho internacional”.

Además, justo después de la agresión a Venezuela, Estados Unidos anunció su retiro de 66 instancias multilaterales. El internacionalista y doctor en estudios políticos Sergio Rodríguez Gelfenstein señala en un artículo reciente que esto “apunta a que solo se mantendrá en aquellas donde puede imponer su criterio sin cortapisas, en especial el Consejo de Seguridad de la ONU, ente inoperante mientras exista el derecho a veto”.

En efecto, Estados Unidos, como miembro permanente del Consejo de Seguridad junto a China, Francia, Rusia y el Reino Unido, tiene el privilegio de vetar cualquier resolución sin ninguna argumentación. Es decir, si el consejo decidiera sancionarlo, simplemente veta la decisión y esta deja de existir.

Actores internacionales como Europa, e incluso China y Rusia, se limitaron a emitir comunicados destacando la importancia de cumplir las leyes internacionales. El secretario general Antonio Guterres, dijo que “la Carta (de las Naciones Unidas) consagra la prohibición de la amenaza o el uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado” y agregó que lo ocurrido sienta “un peligroso precedente”. Pero más nada ocurrió.

El filósofo ruso Alexander Duguin escribió hace poco que “al observar lo que sucede en la política global, todos han comprendido finalmente que el derecho internacional ya no existe”. Precisa que ese sistema heredado del fin de la segunda guerra sencillamente ha muerto.

Incluso la revista Foreign Affairs, que puede ser el centro de discusión más importante sobre política internacional en Estados Unidos, ha dicho que el mundo asiste a “un colapso definitivo y sin precedentes en el orden jurídico internacional, a raíz de la intervención militar de EEUU en Venezuela el pasado 3 de enero”. Resaltan que a la administración actual de Washington no le interesa justificar sus movimientos con argumentos legales: “Este fenómeno, catalogado por analistas como ‘nihilismo político’, representa una amenaza directa para el orden internacional establecido tras 1945. Al prescindir de cualquier pretensión de legalidad, la administración Trump envía la señal de que Estados Unidos ya no se considera vinculado a normas o tratados globales”.

De ahí la inutilidad, comenta Gelfenstein, “de apelar al derecho internacional y la inoperancia de recurrir a la ONU y a su Consejo de Seguridad”.

 “El futuro del mundo libre depende de que Estados Unidos pueda afirmarse y defender sus intereses sin disculparse”, remataba Stephen Miller en la entrevista citada más arriba. Y la impresión actual es que Trump intenta cumplir exactamente con esa premisa.

¿Qué podemos esperar?

«La dimensión de lo que está ocurriendo es tan grande que es muy difícil de ver”, contesta Rodríguez Gelfenstein cuando le preguntamos cómo se podría proyectar el nuevo orden que estaría naciendo a partir de ahora.

Señala, sin embargo, que aún cuando se compare con 1945, por ejemplo, esta vez es distinto porque, en aquella ocasión, aunque se lanzó la bomba atómica en Hiroshima y Nagasaki, Hitler nunca contó con armas nucleares. Hoy estamos hablando de una situación similar, pero Estados Unidos sí cuenta con armas nucleares y cuenta con muchas. “En aquel momento no parecía posible, la desaparición de la especie humana, ahora sí; de ese tamaño es el nivel del conflicto actual”, enfatiza.

Explica que lo que se está estableciendo es nuevamente un mundo unipolar, porque Estados Unidos está visto que puede hacer lo que quiera y no tiene ningún tipo de cortapisa. Estados Unidos, al igual que en el año 91, cuando desapareció la Unión Soviética, está tratando de conformar un mundo donde es el hegemón.

“Estados Unidos participó del asesinato de 30.000 niños en Gaza y no pasa nada; Estados Unidos invade y secuestra un país y no pasa nada; y todo eso ocurre porque, en el caso de Israel, tiene el aval de Estados Unidos, y en el caso de Estados Unidos, actúa porque no tiene quien le responda”, expone.

Advierte que el peligro de todo esto es que «ya ni siquiera se trata de un gobierno de derecha, ni neoconservador, ni reaccionario, lo que hay en Estados Unidos hoy es un gobierno nazi».

Explica que en el libro Mi lucha, de Adolfo Hitler, se encuentran las características que definen la ideología nazi: supremacismo, racismo, expansionismo, destrucción del Estado de derecho y de la democracia liberal, violencia, corrupción, represión y persecución de las minorías. “Todas ellas están presentes en el actual gobierno de Estados Unidos”, asegura.

Entonces, tenemos un mundo en que, en particular las grandes potencias, se observa que se expande el nazifascismo por el planeta, pero no se hace nada.

Sin embargo, existe una alternativa. Rodríguez Gelfenstein explica que el escenario actual plantea la posibilidad de que se avance hacia un sistema que llama de “balanza de poder”. Es decir, un sistema de equilibrios. Porque Estados Unidos está constatando que no puede destruir a China ni a Rusia; por su parte, Rusia no quiere destruir a China y también se da cuenta de que no puede destruir a Estados Unidos. Y lo mismo pasa con China con respecto a los otros.

Entonces, esa constatación haría que estos grandes “actores nacionales esenciales” comprendan que no pueden dejar que alguno de ellos caiga o que uno solo se eleve por encima de los otros. Y si eso ocurre, se tienen que poner de acuerdo para restablecer el equilibrio.

Gelfenstein advierte que estamos en el umbral de que se produzca una explosión mucho mayor que la que significó el secuestro del presidente Maduro. Y esa explosión va a ocurrir en caso que Estados Unidos finalmente ocupe Groenlandia. Considera que todo se aceleraría.

“Si Estados Unidos ocupa Groenlandia, entonces las reglas de juego trazadas al finalizar la segunda guerra mundial quedan definitivamente destruidas. ¿Por qué? Porque Venezuela es un actor marginal del sistema internacional, pero Europa no. Europa era y está dejando de ser aceleradamente, y creo que esto va a hacer que termine de dejar de ser, un actor internacional relevante”, expuso.

Haciendo un ejercicio de prospectiva geopolítica, afirma que “a lo mejor dentro de una semana Europa y Venezuela están en la misma trinchera”. Esto es, “igualmente agredidos, igualmente invadidos, incursionados por Estados Unidos”. Ocurriría algo impensado hace solamente un mes, que Europa y Venezuela estén en una situación donde puedan ser aliados. “Ese es el ritmo que tienen las relaciones internacionales ahora”, dice.

El domingo 11 de enero, en un solo día Estados Unidos amenazó a Groenlandia, por tanto a Europa, a Cuba, a México y a Irán. Además, amenazó a Canadá con que lo iba a incorporar a Estados Unidos. Los nazis, explica Gelfenstein, no tienen que ver con amigos ni enemigos, todos son enemigos y seres inferiores. Pero, dice, el mundo no puede vivir eternamente bajo amenaza, por lo que se abre una posibilidad real de que potencias como China, Rusia, junto a actores más pequeños pero importantes como India, Turquía y otros, tomen una decisión de edificar un mundo paralelo a ese mundo unipolar de Donald Trump.

“Tal cual como Churchill, Stalin y Roosevelt decidieron cómo iba a ser el mundo después de derrotar a Hitler”, dice Gelfenstein. Pero parece que estas potencias emergentes todavía insisten en reivindicar el derecho internacional, en cuidar que no se rompa la ONU. Actúan como con miedo de romper algo que realmente no existe./UN

Arquitectura del odio y la inversión de la prueba: Cómo se legitima una agresión

Por: Carlos González Penalva

Hay un truco viejo —y todavía muy eficaz— en la guerra informativa: hacer que el agresor actúe también como “notario” del hecho. Primero golpea; después
dicta cómo debe entenderse el golpe. Cuando el estándar pasa a ser “lo dijo el
poder”, la verdad pública deja de ser verificable y se convierte en un producto de
autoridad.

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Sanciones de Trump dificultan a Trump captar inversiones petroleras para Venezuela

Por: Werther Sandoval

El manifiesto interés de Donald Trump por hacer que las grandes empresas petroleras estadounidenses inviertan en Venezuela, encuentra, por ahora, tres obstáculos que inhiben los deseos y la confianza de los consorcios petroleros: Primero, las centenares de medidas coercitivas unilaterales ilegales aplicadas a Pdvsa; segundo, las reiteradas incursiones piratas contra tanqueros en el Caribe; y tercero, la agresión militar contra Venezuela.

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