Por: Marcelo Colussi
El Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte tiene un sangriento pasado
colonial. Se llena la boca hablando de democracia presentándose como un país
moderno, mientras mantiene una parasitaria monarquía hereditaria (legado de una
milenaria historia feudal) que cuesta a sus súbditos alrededor de 120 millones de
dólares al año (300.000 dólares diarios) -incluso cada uno de los lectores de este
texto, al cargar combustibles Shell, indirectamente la está subvencionando-, al par
que, en pleno siglo XXI, sigue manteniendo impresentables y bochornosas
colonias.
