«No sabemos qué le hicieron los pingüinos a Trump»:

Por. Jose Caruci, cómo las islas deshabitadas Heard y McDonald acabaron en la lista de aranceles de EE.UU. El presidente de USA está Loco. Dos pequeños y remotos islotes poblados por pingüinos y focas se encuentran entre los lugares más recónditos que se verán afectados por los nuevos aranceles de la administración Trump.

Las islas Heard y McDonald, ubicadas a 4.000 km al suroeste de Australia, solo son accesibles mediante un viaje en barco de siete días desde Perth, y no han sido visitadas por humanos en casi una década. El ministro de Comercio australiano, Don Farrell, declaró que los aranceles fueron «claramente un error o algo sobre natural «. «Pobres pingüinos, no sé qué le hicieron a Trump, pero, para ser honestos, creo que es un indicio de que este fue un proceso apresurado».

Aranceles a varias islas

El presidente Trump presentó el miércoles un amplio plan de aranceles para las importaciones, en represalia por lo que, según él, por las barreras comerciales injustas para los productos estadounidenses impuestas por otros países.

Otros territorios australianos también se vieron afectados por los nuevos aranceles, además del archipiélago noruego de Svalbard, las islas Malvinas/Falkland y el Territorio Británico del Océano Índico.

«Esto demuestra y ejemplifica que ningún lugar del mundo está a salvo de esto», declaró el jueves el primer ministro australiano, Anthony Albanese. Al igual que el resto de Australia, las islas Heard y McDonald, las islas Cocos (Keeling) y la isla de Navidad están ahora sujetas a un arancel del 10 %. Se impuso un arancel del 29 % a la Isla Norfolk, que también es territorio australiano y tiene una población de aproximadamente 2.200 personas. Sin embargo, la isla Heard es árida, gélida y completamente deshabitada; alberga el volcán más grande y único activo de Australia, el Big Ben, y está cubierta en su mayor parte por glaciares. Se cree que la última vez que se visitó la Isla Heard fue en 2016, cuando un grupo de radioaficionados transmitió desde allí con autorización del gobierno australiano.

Nada que exportar

Fuente dechard Arculus Los pobladores de la isla Heard son miles de pingüinos. Mike Coffin, de la Universidad de Tasmania, ha viajado a las aguas circundantes a la isla siete veces para realizar investigaciones científicas y se muestra escéptico sobre la existencia de exportaciones importantes a Estados Unidos. «No hay nada allí», declaró. Que él sepa, solo hay dos empresas australianas que capturan y exportan merluza negra y draco rayado. El draco rayado puede referirse a dos especies de peces que habitan en las frías aguas del Océano Antártico:  Neopagetopsis ionah:    También conocido como draco rayado de Jonás, es un pez marino con aletas radiadas perteneciente a la familia Channichthyidae, conocidos como dracos cocodrilos.  Es el único miembro del género monotípico Neopagetopsis. Se encuentra en el océano Austral a profundidades de 20 a 900 metros.  Tiene una distribución circuantártica en el talud continental y la plataforma continental, con los registros más septentrionales en las islas Shetland del Sur y Orcadas del Sur. Este pez fue descubierto en el interior del estomago de una ballena. Sin embargo, lo que abunda es una naturaleza única y espectacular. Las islas están catalogadas como Patrimonio Mundial por la Unesco como un raro ejemplo de ecosistema intacto. «Están densamente colonizadas por pingüinos, elefantes marinos y todo tipo de aves marinas«, afirmó el profesor Coffin, quien estudia la geografía submarina de las islas. Recuerda haber observado desde lejos lo que creía que era una playa, pero la arena «resultó ser probablemente unos cientos de miles de pingüinos». «Cada vez que un barco llega, hay lava fluyendo por las laderas [del Big Ben]», explicó.

¿Un error?

Es posible, todo es posible para el capitalismo cuando hay dinero de por medio. Es posible que el anuncio de aranceles a las islas Heard y McDonald se haya basado en información errónea. Es difícil obtener una visión clara de la relación comercial entre las islas Heard y McDonald y Estados Unidos. Según datos de exportación del Banco Mundial, en los últimos años las islas han exportado una pequeña cantidad de productos a Estados Unidos. Sin embargo, en 2022, Estados Unidos importó US$1,4 millones del territorio, casi todos productos de «maquinaria y aparatos eléctricos» sin identificar.

El diario británico The Guardian también ha informado de que un análisis de los datos de importación y los registros de envío de Estados Unidos sugiere que los aranceles impuestos a las islas Heard y McDonald, así como a la isla Norfolk, se basan en datos incorrectos. Se descubrió que los envíos se habían etiquetado erróneamente como procedentes de los territorios, en lugar de sus lugares de origen reales. se Contacto a la Administración de Comercio Internacional del Departamento de Comercio de Estados Unidos y al Departamento de Asuntos Exteriores y Comercio de Australia para solicitar sus comentarios.

Al igual que ocurre con muchos gobiernos de todo el mundo, los aranceles han frustrado a los líderes australianos, y Albanese afirma que son «totalmente injustificados» y «no son el acto de un amigo».

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Periodismo, y democracia.

Por Henry Pacheco. Para los socialistas, el propósito de la política de clases es eliminar la explotación de clase, la pobreza y la desigualdad social, y sentar las bases de una democracia genuina, donde las personas gobiernen sus propias vidas. Durante la mayor parte de su historia, los socialistas han liderado los movimientos para extender el sufragio y el alcance de la democracia, dentro de las sociedades capitalistas.

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Una negra historia de “Blanca Nieves”

Por: Fernando Buen Abad

Desde su primer estreno, “Blanca Nieves” (Snow White propiedad de The Walt Disney Co.) reveló un entramado complejo de significados que desnudan las condiciones de explotación más oscuras del capitalismo y las estructuras semióticas que sostienen su hegemonía ideológica. “Blanca Nieves” es una víctima arquetípica de la explotación. Su belleza y sumisión son una mezcla perfecta para reducir a las mujeres en mercancías del ideal burgués, que su rol de sirvienta en el castillo y en la cabaña de los enanos exhibe su subordinación a la división burguesa del trabajo. Todo es sacrificio y la pasividad como virtudes, para esconder la explotación de clase y género. Eso sí, con musiquita y canciones pegajosas.

“Blanca Nieves” es representada en situaciones de pasividad, obediencia o sumisión en todas las versiones del cuento. Revelaría cómo su figura está vinculada a términos que refuerzan la ideología patriarcal y la resignación ante la explotación. No falta una Reina, obsesionada con su belleza y su posición, que encarna un odio de género y alienación de la mujer, donde la competencia y la apariencia determinan su valor social en el mercado. Una manipulación ideológica en la que las mujeres son enfrentadas entre sí mientras compiten por la seducción y perpetuación del sistema patriarcal.

Esa Reina es toda estereotipos negativos en la moral burguesa (egoísmo, crueldad, vanidad), mientras que “Blanca Nieves” es toda valores positivos (pureza, bondad, sacrificio). Hay siete enanos que representan una clase trabajadora despojada de conciencia política. Su papel en la historia enfatiza la obediencia al trabajo irracional al que nada se le cuestiona. Son obreros mineros, que nunca se rebelan ni buscan suprimir las condiciones de su vida rutinaria, donde la felicidad proviene del cumplimiento de su función dentro del engranaje productivo. En los diálogos de los enanos puede analizarse cómo la retórica del “trabajo feliz” es utilizada para enmascarar la explotación, convirtiendo la resignación en virtud. Y todo esto hay que tragárselo como divertido.

Pero llega el Príncipe que “redime” a “Blanca Nieves” y restaura con sus besos el orden social. Su papel simbólico legitima la pasividad de la clase explotada, porque la solución no proviene de su propia lucha, sino de la intervención de una fuerza externa, bella y bondadosa, que impone el final “feliz” bajo el imperio de la inconsciencia. Una fórmula perfecta para ocultar las contradicciones de clase bajo una estética edulcorada. Un destino natural, nunca como una injusticia. Y todo encaja a la maravilla dentro de una estrategia semiótica de la industria anestésica, moldea subjetividades desde la infancia. Esa tragedia da historia de “Blanca Nieves” niega el conflicto de clases y convierte en virtud la resignación.

Esa “magia” de Disney no es más que una herramienta para naturalizar la sumisión y despolitizar a las audiencias victimadas por la farándula y la estetización del poder, la música y la idealización estética neutralizan cualquier lectura crítica. El relato se convierte en un producto de consumo masivo que transmite ideología de forma seductora. No es un cuento inocente, sino un artefacto de control ideológico.

Disney, en tanto monopolio monstruoso, ha recaudado sumas obscenas de ganancias con sus esperpentos ideológicos. Se entronó en la estética y en la moral fabricadas para aparentar una moral “blanca como la nieve”. Y ahora en esta versión “nueva” de “Blanca Nieves” y los siete enanos, se plantea otros retos como reinar comercialmente en la sensibilidad feliz de sus consumidores felices, por los siglos de los siglos. Pero ahora con agradecimiento eterno.

Esta “Blanca Nieves” tuvo un presupuesto superior a los 250 millones de dólares, “Blanca Nieves” había comenzado con ambiciones más altas, especialmente porque devuelve a Disney a sus orígenes…podría marcar un nuevo nadir. El Rey León fotorrealista de Jon Favreau (2019) tampoco tuvo grandes críticas, pero recaudó más de 1 600 millones de dólares en todo el mundo. “Blanca Nieves” se estrenó peor que Dumbo (un estreno de 46 millones en 2019) y Cenicienta (67,9 millones en 2015)».

Así que les urge recaudar y recaudar. ¿Esperarán que venga el príncipe de la Casa Blanca para salvarlos con algún besito presupuestal?

Según sus cálculos, recaudarán entre 45 y 50 millones de dólares en los cines estadounidenses durante el primer fin de semana, cálculos según la preventa. Eso se les hace poco porque están acostumbrados a que sus refritos cinematográficos atraigan a la nostalgia de adultos emocionados por inocular a sus hijos el mismo veneno que les intoxicó sus infancias. Disney, en los años que lleva reciclando sus derechos de autor, ninguna de las entradas de gran presupuesto ha llegado exclusivamente a los cines con menos de 58 millones de dólares, una vez ajustada la inflación. (Esa fue Dumbo en 2019). Dicen.

Ellos trabajan, meticulosamente, todos los dispositivos de la cursilería más melosa, como arma para una Guerra Cognitiva que se desliza amigablemente entre las añoranzas de la vida infantil y los nichos de escape para que se fugue la conciencia de la realidad brutal en que el capitalismo tiene hundido al planeta y a la especie humana. Su semiótica de guerra ideológica nos revende sus clásicos animados sólo que re-imaginados como espectáculos que cobran vida en personajes “reales” con acción real como antídoto del tiempo que ha desvanecido la memoria y el consumo del efecto “Blanca Nieves” en los bolsillos y las cabezas de la clase trabajadora. La recaudación final será un espejo donde podrá verse la eficacia y la eficiencia mercantil y semiótica de los mecanismos de Batalla Cultural que hoy les importa tanto.

En 2024, “Disney Experiences”, que abarca los parques temáticos, reportó ingresos por aproximadamente 33.400 millones de dólares para un total de 94.000 millones de dólares en el mismo año. Es una desfachatez atroz ante la pasividad de los referentes burocráticos de la cultura, la cinematografía y la defensa de la integridad emocional e intelectual de los pueblos.

“Nunca subestimes la necesidad de tener entretenido a un niño de 6 años”, dijo Gross. Especialmente porque su entretenimiento es un gran negocio que cuenta con la complicidad de gobiernos, academias, iglesias, empresas. Su entretenimiento es una derrota para nuestros pueblos que han aprendido a rendirle pleitesía y darle la razón ética y estética, a disfrutarlo, agradecerlo y difundirlo como si se tratara de la mejor herencia posible para la prole. Y todo sin dejar de pagar.

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COOPERACIÓN SUR-SUR PARA CONSTRUIR UNA COMUNIDAD SURATLÁNTICA

Por Guillermo Carmona *

El Atlántico Sur crece como potencial puente entre países de África y América Latina

Desde hace casi cuatro décadas, los países rivereños del Atlántico Sur sostienen una interesante, aunque poco conocida, experiencia de integración que, a pesar de haber sufrido ciertas discontinuidades, expresa una voluntad de defensa de intereses comunes en la cuenca. Se trata de la Zona de Paz y Cooperación del Atlántico Sur (ZOPACAS/ZPCAS), iniciativa interregional que evidencia las potencialidades, ventajas, dificultades y limitaciones de la Cooperación Sur-Sur (CSS) y que además puede considerarse paradigmática en el análisis de las relaciones entre el Sur Global (SG) y las potencias del Norte.

En tiempos en los que el proyecto atlantista experimenta fuertes tensiones y la Alianza Atlántica evidencia rupturas inimaginables en las décadas pasadas, resulta oportuno poner atención al proceso que impulsan los países suratlánticos, proceso que ha estado marcado por una expresa aspiración de autonomía respecto de las pretensiones hegemónicas de las potencias noratlánticas sobre el Atlántico Sur.

La ZOPACAS

La ZOPACAS fue proclamada en 1986 por resolución 41/11 de la Asamblea General de las Naciones Unidas (AGNU). Es un mecanismo que reúne a veinticuatro Estados de África Occidental y Suramérica que comparten el carácter de países ribereños de la Cuenca del Atlántico Sur, estableciendo una vinculación entre ambas regiones y constituyendo el foro más destacado en cuestiones relativas al Atlántico Sur.

La Resolución 41/11 AGNU creó el marco primigenio de la ZOPACAS, delimitando su espacio geográfico a la “región situada entre África y América del Sur” y estableciendo como sus prioridades la promoción de “una mayor cooperación regional, entre otras cosas, para el desarrollo económico y social, la protección del medio ambiente, la conservación de los recursos vivos y la paz y la seguridad de la región” y la exhortación “a todos los Estados de las demás regiones, en especial a los Estados militarmente importantes, a que respeten escrupulosamente la región del Atlántico Sur como zona de paz y cooperación, en particular mediante la reducción de su presencia militar en dicha región, la no introducción de armas nucleares o de otras armas de destrucción masiva y la no extensión a la región de rivalidades y conflictos que le sean ajenos”. Exhortó además al “respeto de la unidad nacional, la soberanía, la independencia política y la integridad territorial de todos los Estados de la región”.

El renovado interés por el Atlántico Sur y su creciente relevancia geopolítica

El Atlántico Sur es una cuenca oceánica y una región geográfica que efectivamente está generando creciente interés. Esto ocurre en tiempos en que las potencias del Norte desempolvan a clásicos de las teorías de la supremacía naval como Alfred T. Mahan y revalorizan en sus estrategias globales de defensa y seguridad internacional la relevancia del control de los mares y de sus recursos para el sostenimiento de sus pretensiones hegemónicas.

La competencia estratégica entre Estados Unidos y China, y el reverdecer del atlantismo —entendido como ideología y como política internacional orientada al mantenimiento del predominio global del Occidente desarrollado— que estuvo asociado al auge del neoliberalismo y neoconservadurismo, han dado lugar a una renovada atención a un área del planeta que ha sido considerada periférica.

Sin embargo, la relevancia del área debe ser abordada teniendo en cuenta no solo la perspectiva atlantista de las grandes potencias, análisis que estaba en el centro de las preocupaciones teóricas de Mahan. Como señala Ayuso (2013) existen viejos y nuevos actores en el Atlántico e históricamente “no ha funcionado como una unidad coherente (…) Por el contrario, nos encontramos ante un espacio abierto, formado por varias comunidades que se interrelacionan entre sí”, con la proliferación de iniciativas entre diferentes actores, tanto en el Norte como en el Sur, que enfrenta al concepto tradicional de Comunidad Atlántica, identificado por las relaciones interoceánicas del Atlántico Norte y dominado por cuestiones relacionadas con la seguridad.

Con relación al Atlántico Sur, la perspectiva eurocentrista y las miradas hegemónicas en las disciplinas de las Relaciones Internacionales y la Geopolítica han puesto foco en la relevancia que el Norte atribuye al Atlántico Sur, despreciando el valor asignado por los propios actores estatales y no estatales de la región. En el artículo de la Revista CIDOB D’Afers Internacionals (N° 102-103, setiembre de 2013) “Cooperación Sur-Sur. Un elemento clave para el despegue del Atlántico”, Christian Freres plantea que, si bien nos encontramos aún lejos de la creación de una comunidad epistémica que sería importante para sustentar el impulso de relaciones entre países a ambos lados del Atlántico Sur, crece entre los países de la región una “conciencia marítima” y con ella el interés por reflexionar sobre los procesos de integración y cooperación en ese espacio.

Adriana Erthal Abdenur y Marcondes De Souza Neto explicaron que desde una perspectiva histórica, durante el período colonial se extendieron por el Atlántico las rutas de colonización de las potencias europeas y el tráfico esclavista entre África y América a través de los navíos negreros. El Atlántico Sur y el Caribe, fueron también escenario de la piratería, el corso y las invasiones militares británicas, francesas y holandesas dirigidas contra posesiones españolas y portuguesas.

La lucha por la independencia en Suramérica y la consolidación de los nuevos Estados nacionales se desplegó tanto en la tierra como en los mares y fue coetánea con el esfuerzo puesto por las nacientes repúblicas en la acción tendiente a repeler las agresiones de las potencias imperialistas en ascenso. Ejemplos de ello fueron los rechazos a las incursiones y bloqueos navales anglo-franceses en el Río de la Plata durante la primera mitad del siglo XIX y las disputas de soberanía con el Reino Unido entabladas tanto por Argentina respecto de las Islas Malvinas, aún pendiente de resolución, como por Brasil respecto de la Ilha de Trindade, resuelta por la vía diplomática a fines del siglo XIX. (La isla de Trinidad es una isla volcánica perteneciente al Brasil en las zonas cuasiecuatoriales del océano Atlántico, a aproximadamente 1150 kilómetros de las costas de América del Sur. Hasta fines del siglo XIX fue posesión del Reino Unido. Junto con Martim Vaz forma parte del archipiélago de Trinidad y Martín Vaz. En 1895, tras varios periodos de ocupación británica, los esfuerzos diplomáticos de Brasil ayudado por Portugal lograron que el Reino Unido cediera definitivamente esta isla a Brasil. Esto fue ratificado pacíficamente el 24 de enero de 1897).

La Guerra Fría, la emergencia del Sur y la creación de la ZOPACAS

Abdenur y De Souza Neto también muestran cómo, durante la Segunda Guerra Mundial, el Atlántico Sur fue escenario periférico de las operaciones militares entre los aliados y Alemania. Durante la Guerra Fría el área se convirtió en escenario del juego de poder bipolar.

La atención de los Estados suratlánticos africanos en los asuntos marítimos es, comparada con la de los Estados suramericanos, lógicamente más reciente. Los procesos de descolonización y de independencia del siglo XX estuvieron asociados con la afirmación de soberanía territorial de cada nuevo Estado y la asunción de la tarea de defensa de la integridad territorial. En ese contexto, los Estados africanos fueron incorporando cada vez más intensamente una agenda marítima, sobre todo ligada al transporte y al combate del flagelo de la piratería.

El siglo XX fue testigo de cambios importantes en las dimensiones geopolítica, económica y ambiental del escenario internacional que tuvieron impacto en el Atlántico Sur y fueron el marco del surgimiento de la iniciativa de la ZOPACAS.

En la dimensión geopolítica, la Guerra Fría seguía configurando las relaciones de poder mundial en los dos polos que representaban los bloques capitalista y soviético. Si bien las políticas de distención habían dejado a los países del Tercer Mundo cierto margen de maniobra, los recelos y desconfianzas entre las dos superpotencias nucleares persistían.

En este contexto, el Conflicto del Atlántico Sur de 1982 fue atípico si se tienen en cuenta los parámetros de la época: se trató de un enfrentamiento entre un país en desarrollo del Tercer Mundo occidental con una potencia occidental de primer orden del mundo desarrollado, con poder militar convencional y nuclear. Este conflicto bélico puso en evidencia internacionalmente la persistencia del colonialismo británico no solo en Malvinas, sino también del carácter estratégico de las otras posesiones británicas coloniales entre África y América del Sur: Santa Elena, Tristán de Acuña y Ascensión.

La guerra de Malvinas dio lugar a un proceso de militarización del Atlántico Sur por parte del Reino Unido. La presunción de la introducción de armas nucleares durante el conflicto bélico y la militarización del archipiélago dio lugar a denuncias de la República Argentina que tuvieron eco en ZOPACAS. La desclasificación de archivos británicos permitió confirmar la introducción de gran parte del arsenal nuclear británico en el área de conflicto.

La adopción de la Resolución 41/11 AGNU representaba un límite a la posibilidad de concreción de proyectos como la South Atlántic Treaty Organisation (SATO), impulsada en 1976 por EE.UU., Sudáfrica y Argentina y que intentó reimpulsarse en los años 90, como demuestra Suárez de Vivero.

La desmilitarización y eliminación de la presencia de armas nucleares y otras armas de destrucción masiva en el Atlántico Sur quedó de esta manera incorporada al derecho internacional, reforzando y dándole alcance global al mecanismo que ya regía en América Latina, el Tratado para la Prohibición de Armas Nucleares en América Latina y el Caribe (Tratado de Tlatelolco) de 1967. África adoptaría en 1996 un tratado de similares alcances, el Tratado de Pelindaba.

En la dimensión económica, los países suratlánticos han adquirido una mayor conciencia de la importancia de la existencia de cuantiosos recursos naturales (pesqueros, hidrocarburíferos y minerales), del potencial que las relaciones económicas entre los países costeros representa como puente entre los países africanos y suramericanos, su posición estratégica para el acceso al continente antártico y el gradual aumento del transporte interoceánico hacia el Pacífico Sur y hacia el Índico a través de sus aguas, tal como lo comentan Abdenur y De Sousa Neto y otros analistas).

El Norte Global también juega sus intereses en este escenario. Desde 1975, el Reino Unido ha ajustado sus prioridades estratégicas e intereses en el Atlántico Sur a lo surgido del informe del Departamento de Ciencias Geológicas de la Universidad de Birmingham denominado “Geology of the Region around the Falkland Islands” y, sobre todo, del Informe Shackleton presentado en julio de 1976 que llamó la atención sobre el potencial de los recursos pesqueros e hidrocarburíferos en torno a las islas Malvinas.

Asimismo, las transnacionales estadounidenses y europeas participan con sus inversiones en actividades extractivas en África y Suramérica, tanto en la pesca como en la explotación hidrocarburífera offshore. Pero lo que es mucho más determinante: el eje Atlantista liderado por EE.UU. ha puesto en la mira a la significativa presencia de las inversiones chinas en África y Suramérica y a una supuesta apuesta geopolítica del gigante asiático a incrementar su influencia en el área suratlántica a través del control de infraestructuras portuarias y del “saqueo” del recurso pesquero en el área adyacente de la Zona Económica Exclusiva argentina.

En la dimensión multilateral y ambiental, las negociaciones internacionales sobre el derecho del mar dieron como resultado la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR), aprobada en 1982 y cuya entrada en vigencia se concretó en 1994. Los países africanos, latinoamericanos y caribeños y asiáticos, articulados en el Grupo de los 77 tuvieron un destacado papel en las negociaciones que dieron lugar a la adopción de la CONVEMAR, introduciendo criterios de enorme interés para Brasil, Argentina y los países ribereños africanos, como fue la extensión de las Zonas Económicas Exclusivas hasta las 200 millas marinas. Una década después, la Conferencia de la Organización de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, que tuvo lugar en Río de Janeiro en 1992, significó un avance hacia el nuevo paradigma del desarrollo sostenible y fue también testigo de la aprobación de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. Al respecto, son oportunas las advertencias de Abdenur  en “Climate and security: UN agenda-setting and the ‘Global South’” (en Third World Quarterly) acerca de la política de securitización de la agenda ambiental y climática promovida por las potencias del Norte desarrollado. Este intento se manifestó en la iniciativa estadounidense de Asociación para la Cooperación Atlántica que tomó forma en los años 2022 y 2023.

Multilateralismo, regionalismo y comunidad suratlántica

El nacimiento de ZOPACAS es fruto del multilateralismo y estuvo asociado temporal y conceptualmente con el proceso de negociaciones ocurrido en el seno de la ONU a partir de una iniciativa de Brasil. Asimismo, ha sido un espacio en el que se ha manifestado de manera significativa el espíritu de Bandung, las luchas y reivindicaciones del Tercer Mundo, el rol del G-77 en la arena multilateral, la emergencia del Sur Global (SG) y el impulso de la Cooperación Sur-Sur (CSS). Sus declaraciones y planes de acción dan cuenta de ello. Cabe tener presente al respecto la relevancia que tienen las coaliciones de los países en desarrollo, aunque también la fragilidad que presentan las mismas y que son bienvenidas por los promotores de la globalización neoliberal en el marco de lo que define como paradoja de la globalización: integración económica al mismo tiempo que fragmentación, tal como lo considera Julio Faundez en “Between Bandung and Doha: international economic law and developing countries” (Warwick School of Law Research Paper, 2015).

En “The Crisis of Multilateralism viewed from the Global South”, Abdessalam Jaldi sostiene que ZOPACAS se puede enmarcar como una experiencia del multi-regionalismo, como una alternativa frente a la crisis del multilateralismo. Vinculados por un pasado común de lucha contra el colonialismo y un presente en que enfrentan amenazas y desafíos comunes, especialmente provenientes de las prácticas neocoloniales de las grandes potencias, los países que integran a este mecanismo exhiben también diferencias evidenciadas, entre otros factores, por el tamaño de sus economías y el peso relativo que cada uno tiene en el escenario internacional, regional e interregional. Incluso la dinámica de los países del SG suele estar marcada frecuentemente por intereses, motivaciones y dinámicas competitivas propias de los países en desarrollo, formando coaliciones interregionales más laxas o manteniendo posiciones más fragmentadas frente a situaciones particulares, con lo que el uso de la etiqueta de SG debe realizarse evitando suponer una coherencia y solidaridad en el posicionamiento de los actores que no siempre existe.

Hay dos líneas de enfoques teóricos que resultan interesantes no solo en la conceptualización de lo que es ZOPACAS, sino también como aportes a la clarificación de los caminos que puede transitar a futuro en pos de su fortalecimiento.

El primero proviene de la conceptualización de Abdenur y De Sousa Neto de “región en construcción” a partir de un “cinturón de buena voluntad” que busca la “construcción de una identidad regional”. Este enfoque ha sido desarrollado para explicar la estrategia de Brasil como region-builder, tras el objetivo de asegurar la soberanía brasileña sobre su espacio marítimo, consolidar su liderazgo e influencia en la región y garantizar un mayor protagonismo internacional desde una sólida posición regional en el espacio suratlántico. Sostienen que tal estrategia se basa tanto en la promoción de intereses comunes con los otros países de la Zona como también en el intento de minimizar el involucramiento de actores externos a la región. Si bien este enfoque es parte de un debate brasileño, ofrece elementos que pueden servir de referencia para la definición de los niveles de involucramiento de otros países, como la Argentina, en ese proceso de construcción.

El otro enfoque pone énfasis en el concepto de comunidad de intereses. Dorval Brunelle, en “Comunidades atlánticas: asimetrías y convergencias”, publicado en la Revista CIDOB d’Afers Internacionals (Nº102-103), distingue al menos tres comunidades importantes en el Atlántico: una enmarcada por el Norte, otra por el Sur y una tercera formada por los países de la comunidad del Caribe que, aunque de menor dimensión, tiene unas características específicas propias. Considera que aun cuando la comunidad del Atlántico Norte sigue siendo el vínculo más fuerte a través del océano Atlántico en términos económicos como políticos, su importancia relativa está decreciendo ante el surgimiento de múltiples niveles de participación que se desarrollan a través del espacio atlántico y con socios en otras regiones. El autor considera que “Cuando se habla del Atlántico y de ‘transatlantismo’, todavía se omite a menudo señalar y subrayar las transformaciones que se están produciendo en las relaciones Sur-Sur y, sobre todo, la posibilidad de que pueda existir algo parecido a una comunidad histórica del Atlántico Sur en torno al eje formado por Brasil y Sudáfrica. El establecimiento de una Zona de Paz y Cooperación del Atlántico Sur (ZPCAS) a instancia de Brasil, en 1986, marca un cambio de enfoque y de estrategia a la vez importante, significativo y revelador por parte de los países implicados. Se trataba entonces —tras el retorno a la democracia en Brasil y Argentina— de apuntar a dos objetivos: el primero consistía en distanciarse del enfrentamiento entre el Este y el Oeste y sus ramificaciones en Namibia y en Angola —dos guerras en las que estaba implicada Sudáfrica—; y el segundo en sustraer al Atlántico Sur de las veleidades de remilitarización encabezadas por Estados Unidos y el Reino Unido tras la guerra de las Malvinas”.

Aun cuando el análisis de este autor apunta a la posibilidad de una articulación entre las distintas comunidades que identifica en el Atlántico, situación que desde mi punto de vista siempre tendrá que lidiar con los proyectos hegemónicos de las potencias del Norte, aporta elementos muy interesantes para pensar y proyectar la iniciativa suratlantista.

En la misma línea, Freres enfatiza la existencia de una comunidad de intereses en esta región, configurados por la cada vez más significativa articulación entre los Estados africanos y latinoamericanos.

De lo dicho hasta aquí resulta claro que el Atlántico Sur no constituye meramente un espacio geográfico y geopolítico disputado por potencias extrarregionales, un objeto a disposición de la dominación de las potencias que sostienen pretensiones neocoloniales o disputado por las superpotencias. Es un ámbito de relacionamiento regional e interregional, en el que interactúan actores internacionales claramente identificables y con procesos que, a pesar de las dificultades que exhiben, se encuentran en marcha. Lo que fue objeto de dominación para las potencias occidentales se ha convertido en un interesante semillero de relaciones internacionales de integración interregional y cooperación entre los Estados africanos y suramericanos.

Presente y futuro de la ZOPACAS

Si bien la dinámica de trabajo de la ZOPACAS ha presentado discontinuidades y, en ciertos periodos, estancamiento, ha demostrado ser un espacio de cooperación de significativa relevancia regional y global, la que ha quedado evidenciada en ciertos reflejos reactivos por parte de EE.UU. y Europa, como es la iniciativa denominada Asociación para la Cooperación Atlántica, realizando una activa promoción de la conformación de un espacio de confluencia de países de toda la cuenca atlántica desde el 2022. Ante ello, Brasil y Argentina lograron consolidar una posición común que tuvo como acuerdos centrales la priorización de los intereses compartidos en ZOPACAS y una férrea oposición a la securitización de la cooperación que los países del Norte promueven.

En julio de 2021, fue aprobada por la AGNU una nueva resolución referida a la ZOPACAS, la Resolución 75/312 de la AGNU, en la que además de reiterar los principios y prioridades de la zona repasa los logros en materia de cooperación.

La Cumbre de Mindelo de abril de 2023 fue revitalizadora del espacio. Se concretó a instancias del gobierno argentino (con insistentes gestiones ante los gobiernos de Brasil, Uruguay y Cabo Verde), a partir del interés de aumentar el protagonismo en el Atlántico Sur en el contexto de la iniciativa Pampa Azul y del incremento de presión sobre el Reino Unido por la Cuestión Malvinas.

El cambio de enfoque de la administración del presidente Milei, marcada por sus ataques al multilateralismo, las rupturas producidas con los países de la región y la ausencia de interés por África, hace previsible una degradación de la cooperación en el marco de ZOPACAS y de la CSS en general. Pero sobre todo ejecuta un alineamiento atlantista de graves consecuencias para la política exterior y de defensa de la Argentina.

Sin embargo, es de suponer que la decisión adoptada en Mindelo de concretar la próxima cumbre en Brasil en 2026, en conmemoración de los 40 años de la Resolución 41/11, asegura la continuidad del mecanismo por la fuerte voluntad dinamizadora que el gobierno del presidente Lula le ha puesto a esta iniciativa de cooperación e integración interregional.

Documentos oficiales

Resolución 41/11, año 1986, Asamblea General de las Naciones Unidas: https://documents.un.org/access.nsf/get?OpenAgent&DS=A/RES/41/11&Lang=S

Resolución 75/312, año 2021 Asamblea General de Naciones Unidas: https://undocs.org/es/A/RES/75/312

Cancillería Argentina, Reunión Ministerial de la Zona de Paz y Cooperación del Atlántico Sur, abril de 2023. https://www.argentina.gob.ar/noticias/reunion-ministerial-de-la-zona-de-paz-y-cooperacion-del-atlantico-sur-los-estados-miembros

Declaración de Cooperación Atlántica, Gobierno de los EE.UU., setiembre de 2023 https://www.whitehouse.gov/briefing-room/statements-releases/2023/09/18/declaration-on-atlantic-cooperation/

* Como diputado nacional (2011-2019), Guillermo Carmona fue vicepresidente y presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores. En el Ministerio de Defensa presidió el Instituto de Ayuda Financiera, organismo previsional de retirados y pensionados militares (2019-2021) y en el Ministerio de Relaciones Exteriores Comercio Internacional y Culto tuvo un rol destacado como secretario de Malvinas, Antártida y Atlántico Sur (2021-2023).

* Tektónikos / Colaboraciones Especiales

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La plusvalía polimórfica

Por: MIGUEL POSANI

El capitalismo ha basado su poder en la explotación del trabajo humano. Marx, en El Capital, desentrañó cómo la plusvalía material — el valor extra que un trabajador produce por encima de lo que recibe como salario— sostiene el sistema. Ludovico Silva, por su parte, por los años 1970 profundizó en la “plusvalía ideológica”, el mecanismo que naturaliza esta explotación mediante narrativas hegemónicas. Sin embargo, en el hiper capitalismo contemporáneo, estos procesos se han expandido hacia un nuevo territorio, “el tiempo de vida de los usuarios digitales”. Así la explotación económica, la dominación simbólica y la colonización del tiempo vital operan de forma interdependiente, convirtiendo no solo el trabajo, sino también el ocio, las emociones y la atención en fuentes de acumulación capitalista.

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El petróleo venezolano siempre llega a su destino

Por: WERTHER SANDOVAL

La imposición de arancel del 25% a los productos de países que compren petróleo venezolano dará nuevos bríos a la creciente anomia que ya domina el comercio internacional, una de cuyas manifestaciones es la pujante flota oscura de tanqueros, la misma que transita por los océanos sin amparo de aseguradoras, esquivando sistemas satelitales y haciendo mofas de los polizontes con escondrijos tan rudimentarios como tapar los nombres de sus buques con lonas de nylon.

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Trazos de resistencia

Por: LUIS BRITTO GARCÍA

La imagen es el lenguaje universal. En las cuevas de Altamira, Lascaux y Chauvet nuestros antepasados no inscribieron letras, sino figuras de animales trazadas con vívido realismo. En cambio, las imágenes de los hombres y sus pertrechos de cacería son estilizadas con escuetas rayas, próximas al ideograma. Lo mismo ocurre en nuestros petroglifos.

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China sigue pisando el acelerador con la IA. Lo demuestra el nuevo y gigantesco modelo de DeepSeek.La Investigación de Mercados en la nueva Era de la IA.

La Investigación de Mercados en la nueva Era de la IA. El impacto de la inteligencia artificial en la investigación de mercados es innegable. Sin embargo, la reciente irrupción de DeepSeek, el modelo de IA de código abierto desarrollado en China, ha generado un punto de inflexión en la industria tecnológica y financiera, ya no es solo tecnología occidental.

Por. Henry Pacheco: Rendimiento prometedor. Según las pruebas internas, DeepSeek V3 supera a modelos de IA Open Source como a otros propietarios y que solo pueden usarse a través de una API. En pruebas como la de programación de Codeforces el modelo chino logró superar a Llama 3.1 405B, a GPT-4o y a Qwen 2.5 72B, aunque todos ellos tienen muchos menos parámetros y eso puede influir en el rendimiento y las comparaciones. Su eficiencia y bajo costo han desatado una crisis en las grandes tecnológicas de EE.UU., afectando la valoración de empresas clave como Nvidia y generando una reacción en cadena en los mercados globales. Más allá de sus implicaciones económicas, este evento redefine la investigación de mercados al demostrar cómo la IA puede transformar la forma en que recopilamos, analizamos e interpretamos datos estratégicos para la toma de decisiones empresariales.

DeepSeek y la Disrupción en la Industria de la IA

DeepSeek ha sorprendido a la comunidad global al superar a modelos de IA líderes como GPT-4o (OpenAI), Gemini 2.0 Flash (Google) y Claude 3.5 Sonnet (Anthropic). Su ventaja radica en dos factores fundamentales:  Eficiencia superior en tareas complejas: Mejora en resolución de problemas matemáticos y codificación.  Menor costo de desarrollo: Solo 6 millones de dólares frente a las inversiones multimillonarias de sus competidores. El impacto inmediato en el mercado fue una caída del 17% en las acciones de Nvidia, lo que significó una pérdida de 600.000 millones de dólares en capitalización bursátil, la mayor caída en un solo día en la historia de Wall Street. Este desplome arrastró a otras tecnológicas, afectando al índice Nasdaq y debilitando temporalmente el dólar.

El Nuevo Paradigma en Investigación de Mercados

Este evento demuestra cómo la inteligencia artificial no solo revoluciona la tecnología, sino también la forma en que las empresas deben abordar la investigación de mercados. La velocidad y precisión con las que DeepSeek ha impactado en las finanzas globales reflejan la importancia de contar con herramientas de análisis avanzadas para anticipar tendencias y comprender el comportamiento del consumidor.

1. Predicción de Tendencias con IA

La caída de Nvidia y la reacción de los mercados muestran cómo la IA puede predecir movimientos bursátiles y tendencias de consumo. Las empresas de investigación de mercados pueden aprovechar estos modelos para:  Analizar patrones de inversión y detectar oportunidades en mercados emergentes.  Medir la percepción del consumidor ante nuevas tecnologías y productos.  Evaluar riesgos económicos en sectores estratégicos.

2. ChatGPT y la Automatización del Análisis de Datos

La combinación de ChatGPT con herramientas como DeepSeek permite mejorar el procesamiento de grandes volúmenes de información, facilitando el análisis de encuestas y la extracción de insights de manera automatizada.  Análisis de respuestas abiertas en estudios cualitativos para identificar emociones y opiniones de los consumidores.  Creación de modelos predictivos basados en datos de tendencias económicas y comportamiento de compra.  Optimización de encuestas con generación de preguntas dinámicas según las respuestas del usuario.

3. Nuevas Estrategias de Inteligencia Competitiva

El avance de DeepSeek muestra cómo la IA puede ser utilizada para el analisis competitivo y la evaluación de la posición de mercado. Las empresas pueden:  Monitorear en tiempo real la evolución de sus competidores en el mercado global.  Detectar cambios en la percepción del consumidor sobre nuevas tecnologías.  Optimizar su posicionamiento en función de datos de inteligencia artificial.

La Experiencia Humana Sigue Siendo Clave en la Investigación de Mercados

DeepSeek ha demostrado que la investigación de mercados debe evolucionar hacia modelos más dinámicos y automatizados, donde la IA no solo procesa información, sino que también anticipa cambios en el comportamiento del consumidor y los mercados financieros.

Sin embargo, ninguna herramienta de inteligencia artificial puede sustituir la experiencia y el criterio de los equipos de investigación de mercados. La IA puede procesar datos a gran velocidad, pero la interpretación de insights, la validación de hipótesis y la generación de estrategias requieren de la comprensión humana y del conocimiento profundo del mercado.

Las empresas que logren combinar el poder analítico de la IA con la capacidad estratégica de los especialistas en investigación de mercados tendrán una ventaja competitiva en un entorno donde la precisión del análisis y la toma de decisiones inteligentes son clave para el éxito.

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