Por: Luis Britto García
1 Silencio en la noche, ya todo está en calma. El músculo duerme, la ambición descansa. Con la tontería del Fin de la Historia se oficializaron varias defunciones más: fin de la revolución, fin del socialismo, fin de la vanguardia cultural, fin de la movilización social. Todo el mundo a casa, que las elites decidirán por nosotros. Entre tantos fantasmas a los que se creía apaciguados, figuraba la protesta juvenil. Los jóvenes, dueños del futuro, sólo debían replicar indefinidamente el pasado.
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